Me encuentro con Jorge en un café de Palermo. Llego 15 minutos antes para asegurarme la posibilidad de verlo entrar y recibirlo. Como periodista entiendo que el entrevistado debe sentirse siempre esperado y bienvenido. Un café en la mesa ayuda a dar a entender que llegué con el tiempo suficiente para pedirlo y que sea servido. Empujé la puerta y mi mirada fue directo a una mesa para dos cerca de la ventana. Allí estaba Jorge que, después del contacto visual, mira su reloj y suspira con hastío.
Comprendo que el tiempo apremia y después de una breve presentación comienzo a preguntar.
Jorge es Psicólogo, especialista en Disciplina y presentó libros como “Desde arrodillarse en maíz hasta la picana en los colegios”, “Métodos de penitencia con y sin dolor en infantes”, “Del capricho al orden militarizado de la criatura”, “El control a través de la perturbación psicológica del púber”, “La edad del pavo, recetas para hornear a un adolescente y comerlo en el día Acción de Gracias” y su última obra: “La cachetada a tiempo”.
P: Jorge, ¿“La cachetada a tiempo”, se supone que es preventiva, a diferencia de la cachetada correctiva o punitiva?
J: Precede al acto incorrecto y lo desmotiva automáticamente.
P: Entonces, aquí la pregunta crucial es ¿cuándo es oportuno aplicarla?, ya que la falta de un hecho desatinado en la línea de tiempo, desconcierta.
J: La cachetada a tiempo es fresca, espontánea, inesperada. Por supuesto, es imposible predecir con exactitud una futura equivocación, pero existe un 100% de probabilidades de que el humano en estado de libertad mental cometa un error, siendo conciente del mismo. Hoy la ciencia ha probado que los sentimientos y las emociones interfieren en la simpleza de las buenas costumbres y terminan torciendo caminos, por eso, una cachetada limpia y seca en cualquier momento funciona como alerta.
P: No termino de entender el mecanismo…
J: El humano asocia inmediatamente la sensación de displacer con el concepto de castigo. Este dolor físico se internaliza en su subconsciente y cuando está a punto de hacer algo que se salga de la norma, su propio sistema nervioso reacciona y le recuerda el dolor. Es como un puesto de vigilancia en la misma subjetividad del impertinente.
P: ¿No es un poco invasivo? Digo...es como un dispositivo psicológico que manipula las decisiones…
J: Usted se siente invadido porque piensa que la conciencia y sus actos le pertenecen, pero como parte de la maquinaria social, usted y todas las consecuencias de sus acciones le conciernen a sus compatriotas.
P: Me hace sentir un tanto expuesto.
J: ¿Acaso tiene algo que ocultar?
P: No para ocultar, pero parte de mi identidad está en mi intimidad en las cosas que decido no compartir.
J: La intimidad es un invento posmoderno, un rincón mental donde la gente guarda la escoria que no es digna de mostrar a los vecinos. Es como barrer la mugre y ponerla debajo de la alfombra. Si usted no está orgulloso de sus actos, desde el primero al último, los esconde como una rata en el agujero de la intimidad.
P: Volviendo a la cachetada…cómo puede impactar en los niños?
J: En los niños impacta mejor porque no tienen tan desarrollados los pómulos y la onda que genera el golpe recorre más fluidamente los cachetes y penetra mejor en el cerebro.
P: Me refería a si puede traumarlos…
J: Claro que sí. Desde los 5 a los 7 los niños absorben como esponjas y es el momento donde hay que poner límites y encauzar esas mentecillas ávidas de descubrir al mundo. Hace poco hicimos un taller de dibujo hiperrealista con chicos de 5 que condenaba cualquier espontaneidad creativa y funcionó muy bien.
P: ¿No piensa que la creatividad es una condición inherente al humano?
J: La fantasía de ser distinto, de sobresalir, lo único que nos causa es dolor y frustración. Cuanto más rápido nos adaptemos a la idea de que la vida es una cadena de acontecimientos mediocres que se repiten tanto en unos como en otros, y que absolutamente nada nos hace especiales frente a los demás, más rápido vamos a conformarnos con lo que nos toca y podremos llevar una existencia respetable, acotada, sin sobresaltos y satisfecha de nuestros modestos logros. Esa es la verdadera felicidad. Si implantamos en los niños ideales o fantasías inalcanzables, lo único que provocamos es una juventud inquieta que se droga, pinta las paredes con aerosol y patea los cestos de basura. No creo que sea el futuro que usted quiere para sus hijos.
P: Muchas gracias Jorge.
Varela se levanta, me mira fijamente a los ojos, me aprieta la mano, y desaparece detrás de la puerta.
Recién ahora se acerca el mozo, como si le hubiera dado miedo interrumpir antes. Pido un café y pienso que la felicidad es para los egoístas y los ignorantes.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
viernes, 27 de agosto de 2010
Kato.
Caminás airoso, exquisito,
y los anillos de tu cola,
serpiente furiosa,
se enganchan en la tarde
de una medianera ridícula.
Saltás sin gravedad,
Te movés en una física desconocida,
de tiempos eternos y planos inexistentes.
Volvés con un bostezo de dientes de sable.
Entra por mi ventana, al fin,
el ronroneo que le da vida al aire,
ese motorcito que mueve el mundo
donde vivo con vos.
y los anillos de tu cola,
serpiente furiosa,
se enganchan en la tarde
de una medianera ridícula.
Saltás sin gravedad,
Te movés en una física desconocida,
de tiempos eternos y planos inexistentes.
Volvés con un bostezo de dientes de sable.
Entra por mi ventana, al fin,
el ronroneo que le da vida al aire,
ese motorcito que mueve el mundo
donde vivo con vos.
jueves, 26 de agosto de 2010
El caso Lebon
Entre los años 1814 y 1836 en Pierrefonds, un pueblo cercano a Paris, surgió una figura pública, designada por la autoridad local, con la función de dar fe en cuestiones que tenían que ver con las indefiniciones sentimentales, las angustias del sinsentido y todas aquellas imprecisiones emotivas o filosóficas que hostigaban a las almas cristianas. Esta especie de escribanos debían asegurar, entre otras cosas, la autenticidad de las emociones, la legitimidad de las sensaciones y debían llenar con motivos concretos los vacíos existenciales. Algunas de sus tareas habituales, eran poner límites visibles entre la amistad y la simpatía circunstancial, entre el amor y las pasión pasajera o la admiración por otro y la falta de autoestima propia. Este magistrado sometía al consultante a rigurosas preguntas íntimas y finalmente escribía un documento irrevocable donde justificaba concienzudamente su veredicto. Estos documentos eran instrumentos fundamentales para resolver conflictos legales o disputas pasionales.
Se ha conservado parte de uno de estos expedientes donde podemos apreciar el estilo literario de la época y los tipos de casos que se resolvían:
“Pierre Lebon acudió a consultarme a mí, Jaques Richard, por una ambigüedad en su percepción. Pierre sostiene estar enamorado de Anne Milleau, quien jamás le ha dirigido la palabra, pero él asegura fervientemente haber mantenido relaciones carnales con la misma. El Sr. Lebon explica esto argumentando que utiliza su imaginación para acceder a las intimidades de la alcoba de la Srta. Milleau y estos pensamientos desencadenan una sólida respuesta física. Por lo tanto habla de la “materialización de los pensamientos” y del pasaje de un plano ficticio a una instancia efectiva indiscutible.
La consulta específica del Sr. Lebon es si puede contarle a sus amigos las aventuras con Anne, como si estas se hubieran dado en el concepto tradicional de “realidad” que se maneja en las charlas de bar o si debe reservar sus experiencias por respeto a la familia Milleau.
Bajo el poder público que me ha sido concedido, he decidido declarar a la Srta. Milleau como una prostituta que debe ser ajusticiada en la puerta del ayuntamiento, ya que el Sr. Lebon no es el único en interferir su intimidad a través de los pensamientos, el caso se repitió en Paul Richelieu, François Bernard, y Louis Alain, y hasta yo mismo he irrumpido indiscretamente en su aposento con ideas lujuriosas.
Muerte a Anne Milleau. He dicho.”
Estos artifices de la justicia metafísica y decisores de las pasiones humanas acabaron por abusar de su poder y generar más conflictos de los que resolvían, hasta que en una revuelta local en 1836, la Liga de Amas de Casa de Bellequartier se levantó en armas y decidió terminar con la burocracia existencial incendiando las oficinas de estos empleados del estado y atándolos de los miembros a 4 caballos que eran tentados con zanahorias desde los 4 puntos cardinales.
Una sombra más en la larga historia de sombras de la humanidad.
Se ha conservado parte de uno de estos expedientes donde podemos apreciar el estilo literario de la época y los tipos de casos que se resolvían:
“Pierre Lebon acudió a consultarme a mí, Jaques Richard, por una ambigüedad en su percepción. Pierre sostiene estar enamorado de Anne Milleau, quien jamás le ha dirigido la palabra, pero él asegura fervientemente haber mantenido relaciones carnales con la misma. El Sr. Lebon explica esto argumentando que utiliza su imaginación para acceder a las intimidades de la alcoba de la Srta. Milleau y estos pensamientos desencadenan una sólida respuesta física. Por lo tanto habla de la “materialización de los pensamientos” y del pasaje de un plano ficticio a una instancia efectiva indiscutible.
La consulta específica del Sr. Lebon es si puede contarle a sus amigos las aventuras con Anne, como si estas se hubieran dado en el concepto tradicional de “realidad” que se maneja en las charlas de bar o si debe reservar sus experiencias por respeto a la familia Milleau.
Bajo el poder público que me ha sido concedido, he decidido declarar a la Srta. Milleau como una prostituta que debe ser ajusticiada en la puerta del ayuntamiento, ya que el Sr. Lebon no es el único en interferir su intimidad a través de los pensamientos, el caso se repitió en Paul Richelieu, François Bernard, y Louis Alain, y hasta yo mismo he irrumpido indiscretamente en su aposento con ideas lujuriosas.
Muerte a Anne Milleau. He dicho.”
Estos artifices de la justicia metafísica y decisores de las pasiones humanas acabaron por abusar de su poder y generar más conflictos de los que resolvían, hasta que en una revuelta local en 1836, la Liga de Amas de Casa de Bellequartier se levantó en armas y decidió terminar con la burocracia existencial incendiando las oficinas de estos empleados del estado y atándolos de los miembros a 4 caballos que eran tentados con zanahorias desde los 4 puntos cardinales.
Una sombra más en la larga historia de sombras de la humanidad.
viernes, 30 de julio de 2010
Jaime
Jaime Torres es el nombre del dramaturgo y sociólogo español que recientemente lanzó su libro: “Mejor, me callo”. Jaime estudió Letras y Ciencias Sociales en la Universidad Humanística de Sevilla y se forjó con ideas socialistas, progresistas y pluralistas, que en algún momento le hicieron creer que era un revolucionario, un avanzado a su época, un ser sensible y abierto con capacidad crítica y de análisis. Estaba profundamente convencido de que debía liberar a las masas ignorantes que seguían como autómatas lobotomizados los patrones culturales del sistema y se dejaban devorar por el capitalismo salvaje. Estaba seguro de que él era la voz de los oprimidos, que él era la bandera de esa amalgama social indocta, sumisa, resignada o disciplinada por los intereses del capital. Pero un día se miró al espejo y vio un engranaje más, another brick in the wall. Percibió que su postura, también era funcional con eso que detestaba y se vio imponiendo sus valores tan autoritariamente como “los otros”. Se vio discriminando intelectualmente a los demás, jerarquizando lo que él definía como arte sobre lo “kitsch”, se vio excluyendo lo diferente e intentando dominar con su propio estilo de poder. Jaime era el archienemigo que le daba vida al héroe. Jamás podrían sobrevivir uno sin el otro.
Allí empezó lo que él mismo denominó la “Antisociología”, una visión donde se aleja de las posturas clásicas para reberlarse contra la rebelación, para criticar a la crítica, para establecer una tercer, una cuarta o una quinta postura, para que haya tantas posturas como observadores, para que haya tanto respeto como ideas, para que la verdad sea la realidad de cada uno.
Con esta primera obra se aisló de los círculos letrados y fue despreciado por sus colegas. Jack Beloliel, su alumno y apóstol escribió artículos apocalípticos en cuanto a la muerte académica de su maestro, lo defenestró en los medios de comunicación, lo denunció en el colegio de sociólogos, hizo que la prensa lo persiguiera como a un perro rabioso, destrozó su imagen pública y lo borró como contacto en Facebook.
Esta respuesta no hacía más que reforzar la “no postura” de Jaime. En un enfrentamiento televisivo, Jack acusó a Jaime de haber sido absorbido por el sistema, de estar siguiendo una agenda que no era propia, a lo que Jaime respondió, concreto, conciso y algo drogado: “Yo tengo el control y miro el canal que quiero, pero desde hace un tiempo, se me cantó apagar el TV y miro mi ombligo, el lugar donde siempre estuvieron todas las respuestas”.
Inmediatamente la revista “Hola” hizo una producción de fotos de Jaime con el torso desnudo exhibiendo su ombligo en poses sugestivas, lo que lo terminó de enterrar su carrera profesional.
Más tarde salió a la luz una carta de Jack donde se mostraba consternado por la actitud desfachatada e impulsiva que lo estaba motivando, a lo que Jaime contestó: “No pertenezco ni a los unos ni a los otros, me río de ambos, me conmueve escuchar llover y el olor a milanesa, encontré la libertad por la que alguna vez luchamos juntos”.
Allí empezó lo que él mismo denominó la “Antisociología”, una visión donde se aleja de las posturas clásicas para reberlarse contra la rebelación, para criticar a la crítica, para establecer una tercer, una cuarta o una quinta postura, para que haya tantas posturas como observadores, para que haya tanto respeto como ideas, para que la verdad sea la realidad de cada uno.
Con esta primera obra se aisló de los círculos letrados y fue despreciado por sus colegas. Jack Beloliel, su alumno y apóstol escribió artículos apocalípticos en cuanto a la muerte académica de su maestro, lo defenestró en los medios de comunicación, lo denunció en el colegio de sociólogos, hizo que la prensa lo persiguiera como a un perro rabioso, destrozó su imagen pública y lo borró como contacto en Facebook.
Esta respuesta no hacía más que reforzar la “no postura” de Jaime. En un enfrentamiento televisivo, Jack acusó a Jaime de haber sido absorbido por el sistema, de estar siguiendo una agenda que no era propia, a lo que Jaime respondió, concreto, conciso y algo drogado: “Yo tengo el control y miro el canal que quiero, pero desde hace un tiempo, se me cantó apagar el TV y miro mi ombligo, el lugar donde siempre estuvieron todas las respuestas”.
Inmediatamente la revista “Hola” hizo una producción de fotos de Jaime con el torso desnudo exhibiendo su ombligo en poses sugestivas, lo que lo terminó de enterrar su carrera profesional.
Más tarde salió a la luz una carta de Jack donde se mostraba consternado por la actitud desfachatada e impulsiva que lo estaba motivando, a lo que Jaime contestó: “No pertenezco ni a los unos ni a los otros, me río de ambos, me conmueve escuchar llover y el olor a milanesa, encontré la libertad por la que alguna vez luchamos juntos”.
sábado, 17 de julio de 2010
Sonríe, Dios no está mirando.
En el comienzo de los tiempos, reinaba la nada. Una nada blanca y espesa como niebla. Un día, la nada se abrió y se formó un camino parecido a un arcoiris por donde bajaron millones y millones de unicornios de colores que se unieron, como piezas de encastre, para formar los planetas, las constelaciones y los universos.
Con la misma soltura podríamos decir que un anciano de barba y pijama blanco en tan sólo 7 días se ocupó de todos los menesteres que implican la creación del universo, incluyendo a todos sus seres vivientes.
Supongamos que somos adeptos al género de “religión ficción” y decidimos apoyar esa versión sin ningún tipo de asidero lógico, no hay justificación sensata que sirva de pretexto para lo que vino después: “Cuando el hombre creó a Dios a su imagen y semejanza”. Una vez que estuvo todo hecho, los ríos estaban fluyendo, los animales comían frutos en los bosques, las libélulas revoloteaban felices y dos cobayos corrían de la mano por los montes, el hombre tuvo que meter su cola y crear un Dios manipulador, egocéntrico, obsesivo, caprichoso y jodido para arruinarlo todo. El hombre le dio a Dios una serie de superpoderes: la omnipresencia, la capacidad de escuchar todo, de ver todo y hasta de leer la mente, capacidades que automáticamente puso en su contra al establecer que Dios sería también el guardián de nuestros pensamientos, nuestra palabra, nuestra obra y hasta nuestra omisión. No hay un maldito recoveco de nuestra intimidad donde no llegue el reflector interrogatorio de Dios. El hombre, además, creó para su Dios una lista de exigencias morales tan severas como impracticables, y como si fuera poco masoquista, le dio a su deidad la responsabilidad de un castigo por incumplimiento, poniendo a su alcance un infinito abanico de penas, de las más espantosas que se le pudo ocurrir: estadías eternas en termas de sulfuro, habitaciones en llamas, dolores y sufrimientos inimaginables por doquier. Pero eso es sólo una yapa que sobreviene después de la muerte y para toda la eternidad. Mientras, los representantes humanos de ese Dios en la Tierra, simulan berretamente estos castigos con consignas como: azotarse la espalda, dormir sobre brasas, hacerse gárgaras con vidrio molido, ponerle menta a la limonada o cortarse la yema de los dedos con el filo de una hoja.
No satisfecho con los suplicios físicos, el hombre también pidió a su Dios que lo sometiera al peor martirio psicológico: la culpa. Entonces, disfrazado de un padre amoroso, este Dios nos refriega todos los días por la cara que envió a su único hijo a la Tierra a salvarnos y los humanos desagradecidos lo estacaron como a un chivo a la parrilla. Dice qué está todo bien, que nos perdona, pero que nos va a hacer sangrar el culo hasta el Apocalipsis, dalo por hecho.
Nuestro Dios lleva el estigma de la madre judía que nos pide llevar un saquito, por nuestro bien, para no enfermarnos y darle un disgusto a ella, disgusto que siempre siempre pagamos con la misma moneda: la culpa.
Joven argentino, descendiente directo de aquellos humanos, perdónalos, no sabían lo que hacían.
Con la misma soltura podríamos decir que un anciano de barba y pijama blanco en tan sólo 7 días se ocupó de todos los menesteres que implican la creación del universo, incluyendo a todos sus seres vivientes.
Supongamos que somos adeptos al género de “religión ficción” y decidimos apoyar esa versión sin ningún tipo de asidero lógico, no hay justificación sensata que sirva de pretexto para lo que vino después: “Cuando el hombre creó a Dios a su imagen y semejanza”. Una vez que estuvo todo hecho, los ríos estaban fluyendo, los animales comían frutos en los bosques, las libélulas revoloteaban felices y dos cobayos corrían de la mano por los montes, el hombre tuvo que meter su cola y crear un Dios manipulador, egocéntrico, obsesivo, caprichoso y jodido para arruinarlo todo. El hombre le dio a Dios una serie de superpoderes: la omnipresencia, la capacidad de escuchar todo, de ver todo y hasta de leer la mente, capacidades que automáticamente puso en su contra al establecer que Dios sería también el guardián de nuestros pensamientos, nuestra palabra, nuestra obra y hasta nuestra omisión. No hay un maldito recoveco de nuestra intimidad donde no llegue el reflector interrogatorio de Dios. El hombre, además, creó para su Dios una lista de exigencias morales tan severas como impracticables, y como si fuera poco masoquista, le dio a su deidad la responsabilidad de un castigo por incumplimiento, poniendo a su alcance un infinito abanico de penas, de las más espantosas que se le pudo ocurrir: estadías eternas en termas de sulfuro, habitaciones en llamas, dolores y sufrimientos inimaginables por doquier. Pero eso es sólo una yapa que sobreviene después de la muerte y para toda la eternidad. Mientras, los representantes humanos de ese Dios en la Tierra, simulan berretamente estos castigos con consignas como: azotarse la espalda, dormir sobre brasas, hacerse gárgaras con vidrio molido, ponerle menta a la limonada o cortarse la yema de los dedos con el filo de una hoja.
No satisfecho con los suplicios físicos, el hombre también pidió a su Dios que lo sometiera al peor martirio psicológico: la culpa. Entonces, disfrazado de un padre amoroso, este Dios nos refriega todos los días por la cara que envió a su único hijo a la Tierra a salvarnos y los humanos desagradecidos lo estacaron como a un chivo a la parrilla. Dice qué está todo bien, que nos perdona, pero que nos va a hacer sangrar el culo hasta el Apocalipsis, dalo por hecho.
Nuestro Dios lleva el estigma de la madre judía que nos pide llevar un saquito, por nuestro bien, para no enfermarnos y darle un disgusto a ella, disgusto que siempre siempre pagamos con la misma moneda: la culpa.
Joven argentino, descendiente directo de aquellos humanos, perdónalos, no sabían lo que hacían.
domingo, 27 de junio de 2010
Francisca
Cada cerebro biológicamente hablando, puede ser similar, pero es evidente que todos funcionan de una manera distinta. El de Francisca Alonso, por ejemplo, no retiene datos, números, fechas, direcciones o nombres, sino conceptos, ideas y sensaciones. Es incapaz de memorizar o de aprender linealmente: inventa, salta, mezcla, relaciona y olvida, olvida mucho y ese reseteo constante hace que esté continuamente buscando nuevos estímulos.
Francisca puede leer un libro de 500 páginas dos veces y al faltar 10 hojas para el final, empieza a tener una sólida sospecha de cómo va a terminar y allí se da cuenta de que ya lo había leído. Olvida completamente las historias, excepto detalles que la marcaron emocionalmente o imágenes que la impresionaron. Por ejemplo, de “El Coronel no tiene quien le escriba” recuerda un momento que el desdichado protagonista rasquetea con una cuchara el fondo de una lata de café y remueve el óxido que también vierte en su taza. Así como de “Crónica de una muerte anunciada” sólo puede repetir que uno de los personajes, muy enfermo, se para en un árbol a orinar y esto le causa tanto dolor que “siente que mea vidrio molido”. Hasta aquí también podríamos culpar a García Marquez por lo intensas y desafortunadas de sus imágenes, pero también, de “Rojo y negro”, por ejemplo, un libro de Stendhal, de 623 páginas, puede decir que en algún momento del relato, hay una descripción tan maravillosa de un salón de baile que le hace sentir que nació en la época equivocada, la misma sensación que le dejó Gustave Flaubert con Mme. Bovary.
Francisca no recuerda direcciones, sino caminos, casas en las esquinas, árboles y nidos de pájaros en los cables. Jamás pudo memorizar un teléfono, pero está segura de que la van a llamar. Calcula con la intuición, mide con el sentimiento y evalúa con el corazón. Llega a conclusiones por caminos insospechados, entra al cactus del balcón para que no tenga frío y le sonríe a los perros de la calle para que no se sientan tan solos.
Por suerte siempre hay una Francisca en el barrio, o en algún lugar debajo de nuestro sombrero.
Francisca puede leer un libro de 500 páginas dos veces y al faltar 10 hojas para el final, empieza a tener una sólida sospecha de cómo va a terminar y allí se da cuenta de que ya lo había leído. Olvida completamente las historias, excepto detalles que la marcaron emocionalmente o imágenes que la impresionaron. Por ejemplo, de “El Coronel no tiene quien le escriba” recuerda un momento que el desdichado protagonista rasquetea con una cuchara el fondo de una lata de café y remueve el óxido que también vierte en su taza. Así como de “Crónica de una muerte anunciada” sólo puede repetir que uno de los personajes, muy enfermo, se para en un árbol a orinar y esto le causa tanto dolor que “siente que mea vidrio molido”. Hasta aquí también podríamos culpar a García Marquez por lo intensas y desafortunadas de sus imágenes, pero también, de “Rojo y negro”, por ejemplo, un libro de Stendhal, de 623 páginas, puede decir que en algún momento del relato, hay una descripción tan maravillosa de un salón de baile que le hace sentir que nació en la época equivocada, la misma sensación que le dejó Gustave Flaubert con Mme. Bovary.
Francisca no recuerda direcciones, sino caminos, casas en las esquinas, árboles y nidos de pájaros en los cables. Jamás pudo memorizar un teléfono, pero está segura de que la van a llamar. Calcula con la intuición, mide con el sentimiento y evalúa con el corazón. Llega a conclusiones por caminos insospechados, entra al cactus del balcón para que no tenga frío y le sonríe a los perros de la calle para que no se sientan tan solos.
Por suerte siempre hay una Francisca en el barrio, o en algún lugar debajo de nuestro sombrero.
lunes, 21 de junio de 2010
La vida en shuffle
Pedaleando en una bicicleta fija uno no tiene la responsabilidad de dirigir el velocípedo a ningún lado, no tiene chances de distraerse con el paisaje, ni debe preocuparse por cómo pedalean los demás ciclistas ya que jamás se cruzará con uno.
Para que la liberación sea absoluta, pongo el Ipod en shuffle para que él cargue con el compromiso de musicalizar el momento.
La mente salta desesperada de un pensamiento a otro, eximirla de obligaciones no hace más que acelerarla y motivarla a buscar urgentemente algo en qué ocuparse. Repasa el día que vivió o planifica el futuro, inmediato o a largo plazo. El mañana es plena incertidumbre y eso la inquieta aún más.
¿Cómo lidiar con lo que vendrá montada en un aparato que no va a ningún lado y armada solamente con mi Ipod? Ahh, la imaginación humana está siempre ahí para echarnos una mano y rescatarnos de la monotonía.
Cerré los ojos, y como quien pone a rodar un globo terráqueo para pararlo con el dedo en un destino, puse a girar mi lista de canciones y sin mirar hice doble click en una que me depararía el destino de mañana. El mensaje podría ser claro y directo, como metafórico, yo tendría que interpretarlo lo más acertadamente posible. Entonces empezó a sonar algo que no reconocí al instante, pero una rápida ojeada a la pantallita me dio el nombre del tema y el presagio para el martes 22 de junio: “Die another day” de Madonna.
Bueno bueno, aquí tenemos buenas noticias. En principio, está claro que no es mi último día de vida y eso me da una alegría estúpida porque tampoco temía que lo fuera. Pero, ¿por qué puedo asegurar que mañana no va a ser mi último día? El tiempo es finito, eso es lo decepcionante, eso es lo maravilloso.
Creo que mi Ipod trató de darme una lección de vida y me sentí muy banal porque esperaba que arroje resultados que tengan que ver con cuestiones a corto plazo, como: Surfin´USA, que podía prever un viaje, Desde lejos no se ve, de los Piojos, pronosticando una inminente miopía, Salir a comprar de Divididos, tema que augura un buen día de shopping o La Chinita de Manu Chao, vaticinando un encuentro con la cajera del súper. Temas que hubieran demandado más esfuezo de interpretación hubieran sido: Boom Boom Pow de Black Eyed Peas o Woo Hoo y me hubiera desconcertado, ciertamente, un instrumental.
Entonces bajé de la bicicleta, cansada, transpirada, iluminada: la vida está constantemente en shuffle y a cada rato nos sorprende con un ritmo distinto, pero ya estamos metidos en el baile.
Para que la liberación sea absoluta, pongo el Ipod en shuffle para que él cargue con el compromiso de musicalizar el momento.
La mente salta desesperada de un pensamiento a otro, eximirla de obligaciones no hace más que acelerarla y motivarla a buscar urgentemente algo en qué ocuparse. Repasa el día que vivió o planifica el futuro, inmediato o a largo plazo. El mañana es plena incertidumbre y eso la inquieta aún más.
¿Cómo lidiar con lo que vendrá montada en un aparato que no va a ningún lado y armada solamente con mi Ipod? Ahh, la imaginación humana está siempre ahí para echarnos una mano y rescatarnos de la monotonía.
Cerré los ojos, y como quien pone a rodar un globo terráqueo para pararlo con el dedo en un destino, puse a girar mi lista de canciones y sin mirar hice doble click en una que me depararía el destino de mañana. El mensaje podría ser claro y directo, como metafórico, yo tendría que interpretarlo lo más acertadamente posible. Entonces empezó a sonar algo que no reconocí al instante, pero una rápida ojeada a la pantallita me dio el nombre del tema y el presagio para el martes 22 de junio: “Die another day” de Madonna.
Bueno bueno, aquí tenemos buenas noticias. En principio, está claro que no es mi último día de vida y eso me da una alegría estúpida porque tampoco temía que lo fuera. Pero, ¿por qué puedo asegurar que mañana no va a ser mi último día? El tiempo es finito, eso es lo decepcionante, eso es lo maravilloso.
Creo que mi Ipod trató de darme una lección de vida y me sentí muy banal porque esperaba que arroje resultados que tengan que ver con cuestiones a corto plazo, como: Surfin´USA, que podía prever un viaje, Desde lejos no se ve, de los Piojos, pronosticando una inminente miopía, Salir a comprar de Divididos, tema que augura un buen día de shopping o La Chinita de Manu Chao, vaticinando un encuentro con la cajera del súper. Temas que hubieran demandado más esfuezo de interpretación hubieran sido: Boom Boom Pow de Black Eyed Peas o Woo Hoo y me hubiera desconcertado, ciertamente, un instrumental.
Entonces bajé de la bicicleta, cansada, transpirada, iluminada: la vida está constantemente en shuffle y a cada rato nos sorprende con un ritmo distinto, pero ya estamos metidos en el baile.
martes, 27 de abril de 2010
Yo tengo un sueño.
No es un sueño elevado. No es un sueño de altas exigencias morales para la humanidad, ni de quiméricas pretensiones científicas. No es un sueño de justicia, de libertad o que demande algún tipo de verdad. No es un sueño que rescate en su esencia onírica a los oprimidos, los vejados de su identidad, a los abandonados, a los prisioneros del anonimato o a los echados a la indiferencia.
El mío es un sueño ordinario, limitado, berreta. El sueño que nos hace picar los ojos. No nos levanta en armas, ni nos moviliza el alma, nos desploma en el primer sillón. Tengo el sueño estándar, del que no tiene tiempo para los otros sueños. La versión más mundana y obrera. Ese sueño inofensivo que no cambia nada, hueco, desteñido, exhausto de ideas, desganado, agotado de entusiasmo. Tengo un sueño tan feroz que no podría asegurar que no esté dormida.
Buenas noches sociedad, que duerman en paz los ignorantes, los inconcientes y los que están realmente cansados, y que los sueños de todos los demás mantengan a la humanidad despierta.
El mío es un sueño ordinario, limitado, berreta. El sueño que nos hace picar los ojos. No nos levanta en armas, ni nos moviliza el alma, nos desploma en el primer sillón. Tengo el sueño estándar, del que no tiene tiempo para los otros sueños. La versión más mundana y obrera. Ese sueño inofensivo que no cambia nada, hueco, desteñido, exhausto de ideas, desganado, agotado de entusiasmo. Tengo un sueño tan feroz que no podría asegurar que no esté dormida.
Buenas noches sociedad, que duerman en paz los ignorantes, los inconcientes y los que están realmente cansados, y que los sueños de todos los demás mantengan a la humanidad despierta.
jueves, 8 de abril de 2010
Callejeros
Un perro de la calle me empezó a seguir. Si yo paraba, él paraba. Cuando yo seguía, me miraba y luego se ponía en marcha, como si hubiera recibido una orden mía que lo arengara a continuar. Durante 4 cuadras ese perro miró a los transeúntes orgulloso de tener dueño, de ser importante para alguien. Con un paso vanidoso ignoraba a otros caminantes haciéndoles saber que él tenía alguien que lo cuidaba, que estaba pendiente de que la manta de su cucha estuviera estirada y de que en su plato de plástico no faltara comida. Durante 4 cuadras presumió ser amado.
Yo le guiñé el ojo y fui cómplice de su farsa. También miré a los peatones satisfecha de ese fiel can que me seguía. Traté de levantar envidia por parte de aquellos que valoran las buenas compañías y exageré nuestra relación ideal.
Durante 4 cuadras jugamos a necesitarnos.
Después yo frené de golpe y entré a casa. Me asomé y acercó. Los dos entendimos que habíamos sido descubiertos por la realidad. Le toqué la cabeza y nos alejamos, como si la humanidad y los cánidos hubiesen sellado un pacto de respeto, un contrato de lealtad y un incondicional acuerdo de amor.
Yo le guiñé el ojo y fui cómplice de su farsa. También miré a los peatones satisfecha de ese fiel can que me seguía. Traté de levantar envidia por parte de aquellos que valoran las buenas compañías y exageré nuestra relación ideal.
Durante 4 cuadras jugamos a necesitarnos.
Después yo frené de golpe y entré a casa. Me asomé y acercó. Los dos entendimos que habíamos sido descubiertos por la realidad. Le toqué la cabeza y nos alejamos, como si la humanidad y los cánidos hubiesen sellado un pacto de respeto, un contrato de lealtad y un incondicional acuerdo de amor.
jueves, 25 de marzo de 2010
Merengada, Opera y Vocación
Herberto es orientador vocacional. Se esmera en pronunciar la “h” de su nombre, pero por sobre todas las cosas se esfuerza por encontrar la actividad ideal para cada persona. Para esto utiliza un criterio muy particular: la percepción del tiempo.
Herberto ayuda a cada uno de los que acuden a consultarlo con un interrogatorio que indaga qué tipo de experiencias temporales son las que disfruta el inquieto interesado. Entonces comienza a relacionar modos de vivir el tiempo con actividades. De esta manera hace notar que el Paleontólogo cuenta de a millones de años, el oficinista tiene ciclos de 8 horas, el agricultor de 6 meses, el colectivero de hora y media, el panadero amanece de noche, el médico de urgencias y el publicista corren en contra de cada segundo, los científicos pueden mirar eternamente sus microscopios y el que trabaja en tecnología habita continuamente en el futuro.
La vida es un período de tiempo que no pasa igual para todos y las profesiones u oficios marcan un ritmo que nos predisponen con diferentes actitudes hacia la realidad, dice Herberto mientras revuelve los pelos blancos de la nuca de su gato.
Lo único que tenemos, agrega, es este tiempo que nos ha sido dado. Nadie sabe cuánto es, pero todos deberían saber como utilizarlo, cómo amasarlo día a día para crear nuestra existencia, para marcar nuestro propio compás en este paso por la Tierra.
Herberto ayuda a cada uno de los que acuden a consultarlo con un interrogatorio que indaga qué tipo de experiencias temporales son las que disfruta el inquieto interesado. Entonces comienza a relacionar modos de vivir el tiempo con actividades. De esta manera hace notar que el Paleontólogo cuenta de a millones de años, el oficinista tiene ciclos de 8 horas, el agricultor de 6 meses, el colectivero de hora y media, el panadero amanece de noche, el médico de urgencias y el publicista corren en contra de cada segundo, los científicos pueden mirar eternamente sus microscopios y el que trabaja en tecnología habita continuamente en el futuro.
La vida es un período de tiempo que no pasa igual para todos y las profesiones u oficios marcan un ritmo que nos predisponen con diferentes actitudes hacia la realidad, dice Herberto mientras revuelve los pelos blancos de la nuca de su gato.
Lo único que tenemos, agrega, es este tiempo que nos ha sido dado. Nadie sabe cuánto es, pero todos deberían saber como utilizarlo, cómo amasarlo día a día para crear nuestra existencia, para marcar nuestro propio compás en este paso por la Tierra.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Lo imposible
Una vez, en mayo, en Francia, los muros gritaron: “Seamos realistas, pidamos lo imposible” y esta consigna se transformó en el leitmotiv que encendió miles de almas apasionadas en busca de un cambio en el mundo, en busca de la propia libertad. Una parte de la sociedad fue sacudida por este lema, se sublevó, se movilizó, sacó su corazón insurrecto a la calle y exigió un sueño. Otra parte pensó que era una pelotudez, obra de hippies y malvivientes.
De cualquier forma, es innegable el poder inspirador del enunciado. Aunque, en pos de un valor poético, peca por su exagerado romanticismo y esta condición se vuelve en contra de su verdadero significado. La belleza de su música nos impide tomarlo en serio.
Pero, ¿qué separa a lo imposible de lo posible? No hay respuesta más concreta, real y tangible para esto: el tiempo.
En los últimos días escuché a las personas con las profesiones más disparatadas, los logros más increíbles y los proyectos más inalcanzables, decirme: “bajá a la realidad”. Cuando lo imposible se volvió cotidiano, la gente deja de verlo como un sueño cumplido. Lo imposible puede ser fruto de un trabajo de hormiga o de una decisión espontánea. Así como el domingo Max dijo: “Hace tanto tiempo que quiero tirarme en paracaídas, que no puedo creer que hoy me levanté, me subí al auto, me anoté en una lista y me tiré”.
En este humilde post pido a los escépticos que hagan una lista de la cantidad de cosas que les resultaban imposibles y luego fueron alcanzadas. Alicia, la del país de las maravillas, pensaba en 6 cosas imposibles antes de desayunar, es un excelente ejercicio creativo, pero algo desmotivante. Yo propongo pensar en una cosa que resultaba imposible y luego no lo fue. Seguramente antes de andar en bicicleta te parecía una misión impracticable montarte y mantener el equilibrio, pero lo lograste, o aprender a manejar, a escribir, a hacerte una trenza…¿cuántas cosas te parecían increíblemente lejanas?
“Seamos realistas, pidamos lo imposible” no es más que una condición natural del ser humano y hasta que no la tome con la seriedad y la sensatez que merece, no va a poder ser conciente y disfrutar de la magia de su propia vida.
De cualquier forma, es innegable el poder inspirador del enunciado. Aunque, en pos de un valor poético, peca por su exagerado romanticismo y esta condición se vuelve en contra de su verdadero significado. La belleza de su música nos impide tomarlo en serio.
Pero, ¿qué separa a lo imposible de lo posible? No hay respuesta más concreta, real y tangible para esto: el tiempo.
En los últimos días escuché a las personas con las profesiones más disparatadas, los logros más increíbles y los proyectos más inalcanzables, decirme: “bajá a la realidad”. Cuando lo imposible se volvió cotidiano, la gente deja de verlo como un sueño cumplido. Lo imposible puede ser fruto de un trabajo de hormiga o de una decisión espontánea. Así como el domingo Max dijo: “Hace tanto tiempo que quiero tirarme en paracaídas, que no puedo creer que hoy me levanté, me subí al auto, me anoté en una lista y me tiré”.
En este humilde post pido a los escépticos que hagan una lista de la cantidad de cosas que les resultaban imposibles y luego fueron alcanzadas. Alicia, la del país de las maravillas, pensaba en 6 cosas imposibles antes de desayunar, es un excelente ejercicio creativo, pero algo desmotivante. Yo propongo pensar en una cosa que resultaba imposible y luego no lo fue. Seguramente antes de andar en bicicleta te parecía una misión impracticable montarte y mantener el equilibrio, pero lo lograste, o aprender a manejar, a escribir, a hacerte una trenza…¿cuántas cosas te parecían increíblemente lejanas?
“Seamos realistas, pidamos lo imposible” no es más que una condición natural del ser humano y hasta que no la tome con la seriedad y la sensatez que merece, no va a poder ser conciente y disfrutar de la magia de su propia vida.
jueves, 11 de marzo de 2010
Marcela
Marcela Barreiro nació con la extraña capacidad de presenciar milagros, no todo tipo de milagros, sino solamente aquellos de bajo costo de producción.
Descubrió su don un sábado a la mañana cuando preparaba su desayuno y el pan que súbitamente se eyectó de la tostadora presentaba el rostro de una virgen formado por una variación en la escala de la quemadura de las migas. A partir de esta revelación, Marcela se dedicó a descubrir las manifestaciones sobrehumanas que se ocultan caprichosamente en manchas de humedad, dibujos aparentemente azarosos pincelados por una pérdida de aceite en el auto, grafías sospechosas en las vetas de una puerta de madera, figuras codificadas en las manchas de un gato callejero y hasta profundizó su indagación abocándose a la lectura de mensajes encriptados en los chistes del Bazooka. En cada caso halló una prueba concreta de una expresión divina.
Esta asombrosa habilidad de Marcela llegó a oídos del Papa, a quien se le erizaron los santísimos vellos de los brazos, y en nombre del poder que le confieren los venerabilísimos principios de las virtudes suprarterrenales, dijo: “mátenla”.
Los verdugos sospecharon que la condena derivaba, ni más ni menos, de la vulgaridad de los acontecimientos, ya que resultaba hasta algo insolente que el asomo de las entidades celestiales al mundo se dieran en formas tan groseras y trilladas. Tal vez la Iglesia no podía tolerar que la inmaculada imagen de la santa trinidad aparezca trazada en la aureola de aceite que deja un pan con manteca sopado en el café.
Marcela fue colgada en una plaza. Antes la azotaron, le quemaron las manos y le pegaron un chicle en el pelo.
El pueblo estaba furioso. Al otro día, todas las paredes de la ciudad mostraban el mismo graffiti: “Es imposible ocultarlo: los milagros suceden para todos”.
Descubrió su don un sábado a la mañana cuando preparaba su desayuno y el pan que súbitamente se eyectó de la tostadora presentaba el rostro de una virgen formado por una variación en la escala de la quemadura de las migas. A partir de esta revelación, Marcela se dedicó a descubrir las manifestaciones sobrehumanas que se ocultan caprichosamente en manchas de humedad, dibujos aparentemente azarosos pincelados por una pérdida de aceite en el auto, grafías sospechosas en las vetas de una puerta de madera, figuras codificadas en las manchas de un gato callejero y hasta profundizó su indagación abocándose a la lectura de mensajes encriptados en los chistes del Bazooka. En cada caso halló una prueba concreta de una expresión divina.
Esta asombrosa habilidad de Marcela llegó a oídos del Papa, a quien se le erizaron los santísimos vellos de los brazos, y en nombre del poder que le confieren los venerabilísimos principios de las virtudes suprarterrenales, dijo: “mátenla”.
Los verdugos sospecharon que la condena derivaba, ni más ni menos, de la vulgaridad de los acontecimientos, ya que resultaba hasta algo insolente que el asomo de las entidades celestiales al mundo se dieran en formas tan groseras y trilladas. Tal vez la Iglesia no podía tolerar que la inmaculada imagen de la santa trinidad aparezca trazada en la aureola de aceite que deja un pan con manteca sopado en el café.
Marcela fue colgada en una plaza. Antes la azotaron, le quemaron las manos y le pegaron un chicle en el pelo.
El pueblo estaba furioso. Al otro día, todas las paredes de la ciudad mostraban el mismo graffiti: “Es imposible ocultarlo: los milagros suceden para todos”.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Gracias, pero no quiero saberlo
Una prueba de que no todos somos seres sociables que gustamos disfrutar de la compañía ajena es la incomodidad que me producen los ascensores montados por desconocidos. Al parecer, la ecuación social dicta que cuanto más pequeño es el espacio, mayor es la necesidad de interacción. Así, compartir un viaje de unos escasos pisos puede transformarse en la oportunidad ideal para poner en marcha mecanismos físicos donde mis neuronas procesarán laboriosamente datos infinitamente superfluos, futiles y olvidables.
Entiendo que no todas las conversaciones deben ser trascendentes y que el ser humano puede regocijarse en la plática vana, delirante y desprovista de objetivos, pero tampoco soy partidaria de promover esta modalidad en cada encuentro espontáneo con un extraño. No es antipatía, no es soberbia, no es hostilidad, es sólo el ejercicio de mi derecho a no saber lo que no me interesa saber.
Entiendo que no todas las conversaciones deben ser trascendentes y que el ser humano puede regocijarse en la plática vana, delirante y desprovista de objetivos, pero tampoco soy partidaria de promover esta modalidad en cada encuentro espontáneo con un extraño. No es antipatía, no es soberbia, no es hostilidad, es sólo el ejercicio de mi derecho a no saber lo que no me interesa saber.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Las estaciones del alma
Nuestro stock de sensaciones está lleno de persistentes recuerdos generados con el olfato. Tal vez el sol en sí, no tiene un aroma particular, pero cuando toca las cosas del mundo, destilan un fantasma salado como agua de mar. El primer día soleado del verano es un viaje espontáneo a todos los veranos, a una aburrida tarde de siesta y calor, a una chicharra solitaria e insistente, a piel caliente evaporando cloro de la pileta, a pelo mojado, a jazmines y a césped recién cortado. El verano huele a la excitación de lo que está por pasar, a la ansiedad de lo que viene.
Hoy, la temperatura bajó y se activaron otras impresiones. Una sensación más oscura, con sombras de encierro, el papel de las hojas de una carpeta, la TV encendida, el vapor del agua de las pastas y una melancolía lejana, casi ajena. El frío huele a pasado, a oportunidad que se fue, a abrazo que no llegó.
PD: Gracias Nemer Ibn El Barud por el nombre del post.
Hoy, la temperatura bajó y se activaron otras impresiones. Una sensación más oscura, con sombras de encierro, el papel de las hojas de una carpeta, la TV encendida, el vapor del agua de las pastas y una melancolía lejana, casi ajena. El frío huele a pasado, a oportunidad que se fue, a abrazo que no llegó.
PD: Gracias Nemer Ibn El Barud por el nombre del post.
domingo, 21 de febrero de 2010
Tecnología II
La tecnología de la información no deja de generar herramientas útiles que nos hacen ganar tiempo y nos mantienen conectados.
Es fácil verlo en un oficinista de rango medio que llega a su puesto de trabajo y después de preparar café abre su Outlook, que inmediatamente sincroniza con su Gmail y su Hotmail para poder recibir todos los mensajes en una sola casilla y evitar el incordio de revisar cada correo, aunque mantiene abierto su Gmail porque allí hay contactos que no tiene en el Chat de Msn, el cual conserva porque es la plataforma que soporta su teléfono. No olvidemos que su móvil 3G además posee un cliente de Twitter que no tiene que dejar de replicar en su computadora portátil, ni en la de su oficina, ya que con esta operación estaría evitando tener que entrar a la web de Twitter y así ganaría más tiempo. Como los minutos apremian, decide usar el Bluetooth de su celular para transferir la lista de contactos a su laptop y de paso aprovecha para pasar la música de su Ipod, que previamente había conectado al chip del teléfono, aunque en la transferencia también se cuelan las fotos que sacó en las vacaciones con la cámara digital que también soporta una plataforma móvil y esto lo utiliza para subir sus fotos directamente a la web de C5N, cuando quiere participar como corresponsal, sin tener que pasar por el trámite de subir primero el material a YouTube y allí relinkearlo. Además, nuestro oficinista no puede dejar de participar socialmente posteando comentarios o imágenes en Facebook, sobre todo porque sólo allí tiene la posibilidad de enviar Quizzes y regalos como cafés digitales, además de que su cuenta se encuentra seteada para que Twitter publique automáticamente su estatus.
Así llega el mediodía y nuestro oficinista sale a almorzar, satisfecho por todo el tiempo ahorrado en la mañana.
Cuánto bien le haría a la humanidad que el Ipod pueda sincronizarse con el marcapasos, y a su vez, poder linkear éste a la licuadora para que cuando la encendamos nos baje los mails en el nebulizador y podamos ver TV digital en vivo en la pantalla del microondas mientras calentamos una pizza.
Gracias a todos los que dedican los días de su vida a hacernos la nuestra más sencilla.
Es fácil verlo en un oficinista de rango medio que llega a su puesto de trabajo y después de preparar café abre su Outlook, que inmediatamente sincroniza con su Gmail y su Hotmail para poder recibir todos los mensajes en una sola casilla y evitar el incordio de revisar cada correo, aunque mantiene abierto su Gmail porque allí hay contactos que no tiene en el Chat de Msn, el cual conserva porque es la plataforma que soporta su teléfono. No olvidemos que su móvil 3G además posee un cliente de Twitter que no tiene que dejar de replicar en su computadora portátil, ni en la de su oficina, ya que con esta operación estaría evitando tener que entrar a la web de Twitter y así ganaría más tiempo. Como los minutos apremian, decide usar el Bluetooth de su celular para transferir la lista de contactos a su laptop y de paso aprovecha para pasar la música de su Ipod, que previamente había conectado al chip del teléfono, aunque en la transferencia también se cuelan las fotos que sacó en las vacaciones con la cámara digital que también soporta una plataforma móvil y esto lo utiliza para subir sus fotos directamente a la web de C5N, cuando quiere participar como corresponsal, sin tener que pasar por el trámite de subir primero el material a YouTube y allí relinkearlo. Además, nuestro oficinista no puede dejar de participar socialmente posteando comentarios o imágenes en Facebook, sobre todo porque sólo allí tiene la posibilidad de enviar Quizzes y regalos como cafés digitales, además de que su cuenta se encuentra seteada para que Twitter publique automáticamente su estatus.
Así llega el mediodía y nuestro oficinista sale a almorzar, satisfecho por todo el tiempo ahorrado en la mañana.
Cuánto bien le haría a la humanidad que el Ipod pueda sincronizarse con el marcapasos, y a su vez, poder linkear éste a la licuadora para que cuando la encendamos nos baje los mails en el nebulizador y podamos ver TV digital en vivo en la pantalla del microondas mientras calentamos una pizza.
Gracias a todos los que dedican los días de su vida a hacernos la nuestra más sencilla.
Un sueño
Estaba yo en una casa muy grande, con muchas habitaciones y resulta que vivía en una de ellas con mi amiga Anabel. Entré a nuestro cuarto, me senté en mi cama y me estaba por poner las zapatillas cuando noto que las que estaban ahí no coincidían con ningún modelo de zapatillas que tengo. De hecho, eran unas Ponys beige que jamás había visto en mi vida. Entonces comencé a sospechar y pregunté: “Ani, estas zapatillas existen?” Ella, dentro de la lógica del sueño me responde: “Sí, están ahí”. “Ya sé, pero me parece que no son reales”. Y allí comenzó la magia: “Ani-agregué-yo no vivo acá, vos tampoco y estas no son mis zapatillas, esto es un sueño!” Ella sonrió porque se dio cuenta de que era lo más divertido que nos podía pasar en el mundo: compartir un sueño, uno disparatado, sin culpas, sin consecuencias, sin espacio, sin tiempo. “Qué hacemos?” preguntó. Yo escruté la habitación, no había strippers, no estaba Brad Pitt cortándose las uñas, ni Ashton Kutcher haciendo tarea de matemática, pero vi una ventana que daba a la calle desde un piso 3 aproximadamente. “Saltemos como en Matrix!”
No dudamos ni un segundo en empezar a rebotar por los edificios, la adrenalina brotaba por los poros, nos reíamos como dos taradas hasta que de pronto encontramos un jardín de infantes vacío de infantes, pero lleno de muñecos de porcelana tan horribles que eso aumentó aún más el placer de hacerlos pedazos a patadas.
Un ruido ajeno a nuestros gritos y nuestra risa me empezó a tironear hacia fuera. No…no me quiero despertar! Traté de concentrarme en la situación, de ver con mayor claridad la escena del sueño, estaba haciendo un gran esfuerzo por aferrarme a lo que estaba pasando allí. Ani, paciente, me esperaba parada al lado mío y me pedía con la mirada que esto no termine así, que la diversión apenas empezaba.
Y Kato gritó. Porque no tenía comida, porque quería salir o porque sólo quería despertarme para que le haga mimos, pero gritó y su aullido fue como una abducción. Tardé en llegar. Habrá gritado 3 o 4 veces. Siempre me levanto para ver qué necesita, pero esta vez, no lo merecía y tuvo que esperar a que más tarde me despierte de cualquier otro sueño intrascendente para abrirle la ventana que da al balcón.
No dudamos ni un segundo en empezar a rebotar por los edificios, la adrenalina brotaba por los poros, nos reíamos como dos taradas hasta que de pronto encontramos un jardín de infantes vacío de infantes, pero lleno de muñecos de porcelana tan horribles que eso aumentó aún más el placer de hacerlos pedazos a patadas.
Un ruido ajeno a nuestros gritos y nuestra risa me empezó a tironear hacia fuera. No…no me quiero despertar! Traté de concentrarme en la situación, de ver con mayor claridad la escena del sueño, estaba haciendo un gran esfuerzo por aferrarme a lo que estaba pasando allí. Ani, paciente, me esperaba parada al lado mío y me pedía con la mirada que esto no termine así, que la diversión apenas empezaba.
Y Kato gritó. Porque no tenía comida, porque quería salir o porque sólo quería despertarme para que le haga mimos, pero gritó y su aullido fue como una abducción. Tardé en llegar. Habrá gritado 3 o 4 veces. Siempre me levanto para ver qué necesita, pero esta vez, no lo merecía y tuvo que esperar a que más tarde me despierte de cualquier otro sueño intrascendente para abrirle la ventana que da al balcón.
jueves, 11 de febrero de 2010
El trabajo de buscar trabajo
Como casi todos los días, hoy me tomé el trabajo de recorrer los sitios donde se publican ofertas laborales como bumeran.com.ar, computrabajo.com.ar, zonajobs.com, y demás webs de la misma calaña intentando encontrar un lugar donde pueda aportar mis servicios al sistema capitalista y cambiar las horas de mi vida por un salario.
Hay algunas cosas que me llaman la atención y tengo el propósito de compartirlas para que mi análisis sirva de faro al joven egresado de la secundaria a la hora de elegir una carrera universitaria.
A saber, uno de los perfiles más requeridos son los Java Testing 2.8 con XSL habiendo utilizado PL-SQL, Forms y Reports. VMN+, en lo posible, de nivel senior. Daría cualquier cosa por saber qué es lo que hace ese nerd para que lo busquen tanto.
Por otro lado, evidentemente está muy de moda ser “Analista de algo”. Uno puede encontrar que se requieren “Analistas” de casi todos los oficios y profesiones que se conocen, por lo tanto, mi consejo es que agregue esa palabra en su CV. Si usted es Licenciado en Marketing, titule su hoja de vida: “Analista de Marketing”, como también puede usar “Analista de Destapes de Cloacas”, “Analista de Paseo de Perros”, etc.
También podemos hallar a aquellos que nadan en aguas muy estrechas, pero profundas, es decir, los que buscan a los superespecializados como a un “Ingeniero en medición de roscas de tapitas plásticas de envases de gaseosas Light, no descartables”, con 15 años de experiencia. Pobre señor, si se la pasó midiendo tapitas tanto tiempo, probablemente vaya a la entrevista con un bidón de nafta para inmolarse automáticamente, sentado en el silloncito giratorio del escritorio donde es evaluado, si es que vuelven a contratarlo.
En algunos avisos no disimulan la voluntad que tienen de sobreexplotar a los más tiernitos con frases tipo “Buscamos estudiantes, entre 18 y 22 años, con muchas ganas de aprender. Ofrecemos experiencia en el área” Malditos opresores de carne fresca, no les dan ni el pancho ni la Coca, les conviene irse a un piquete!
Por último, descubrí que los puestos más interesantes y aquellos que tienen un valor impagable para la humanidad, evidentemente son tan impagables que sólo son ad honorem, como los voluntarios que se convocan para hacer trabajos de limpieza en reservas naturales, relevamientos de especies en peligro, maestras de talleres para niños discapacitados de bajos recursos o médicos sin fronteras, ninguno de ellos se dará el lujo de cobrar lo que se ofrece por un Tester Junior de Batidoras Mini Pimer, jamás.
Hay algunas cosas que me llaman la atención y tengo el propósito de compartirlas para que mi análisis sirva de faro al joven egresado de la secundaria a la hora de elegir una carrera universitaria.
A saber, uno de los perfiles más requeridos son los Java Testing 2.8 con XSL habiendo utilizado PL-SQL, Forms y Reports. VMN+, en lo posible, de nivel senior. Daría cualquier cosa por saber qué es lo que hace ese nerd para que lo busquen tanto.
Por otro lado, evidentemente está muy de moda ser “Analista de algo”. Uno puede encontrar que se requieren “Analistas” de casi todos los oficios y profesiones que se conocen, por lo tanto, mi consejo es que agregue esa palabra en su CV. Si usted es Licenciado en Marketing, titule su hoja de vida: “Analista de Marketing”, como también puede usar “Analista de Destapes de Cloacas”, “Analista de Paseo de Perros”, etc.
También podemos hallar a aquellos que nadan en aguas muy estrechas, pero profundas, es decir, los que buscan a los superespecializados como a un “Ingeniero en medición de roscas de tapitas plásticas de envases de gaseosas Light, no descartables”, con 15 años de experiencia. Pobre señor, si se la pasó midiendo tapitas tanto tiempo, probablemente vaya a la entrevista con un bidón de nafta para inmolarse automáticamente, sentado en el silloncito giratorio del escritorio donde es evaluado, si es que vuelven a contratarlo.
En algunos avisos no disimulan la voluntad que tienen de sobreexplotar a los más tiernitos con frases tipo “Buscamos estudiantes, entre 18 y 22 años, con muchas ganas de aprender. Ofrecemos experiencia en el área” Malditos opresores de carne fresca, no les dan ni el pancho ni la Coca, les conviene irse a un piquete!
Por último, descubrí que los puestos más interesantes y aquellos que tienen un valor impagable para la humanidad, evidentemente son tan impagables que sólo son ad honorem, como los voluntarios que se convocan para hacer trabajos de limpieza en reservas naturales, relevamientos de especies en peligro, maestras de talleres para niños discapacitados de bajos recursos o médicos sin fronteras, ninguno de ellos se dará el lujo de cobrar lo que se ofrece por un Tester Junior de Batidoras Mini Pimer, jamás.
lunes, 8 de febrero de 2010
Calentitos los panchos
Mi colega y compatriota Jonatan Ravinovitch presentó recientemente a la revista Climatology Today un paper intitulado: El verano y la Tecnología. En este documento analiza el impacto sobre las individualidades que genera la desconexión intempestiva de las redes sociales que sufren los habitantes de Latinoamérica ante los reiterados cortes de luz que se ocasionan como resultado de las altas temperaturas. Es muy interesante investigar sobre el impacto que produce una conversación de chat interrumpida abruptamente, la desesperanza que causa el momento en que la energía eléctrica se ausenta cuando casi casi se estaba por subir una foto de 25 megas o cuando la iluminación espontánea que estábamos viviendo contestando un mail muy importante, se ve asaltada por la oscuridad de una palanca que se baja.
El hombre sudamericano, su vida digital y consecuencias sociales en épocas estivales es tema de análisis del Dr. Ravinovitch, lo que aquí nos compete son, sin embargo, algunos consejos útiles para palear la ausencia de dispositivos de acondicionamiento de temperatura, es decir: aires y ventiladores.
Si usted es sorprendido por un corte de luz cuando el informe meteorológico anunció 42 grados a la sombra, siga las siguientes instrucciones:
-Quítese toda la ropa que su pudor y compañía en ese momento le permita.
-Acuéstese sobre baldosas frescas o azulejos.
-Controle la respiración e intente no realizar absolutamente ningún movimiento que implique la generación de calor.
-Si su heladera aún mantiene el frío, busque la merluza que guardaba en el freezer y frótesela por el cuello.
-Si tiene una tortuga de mascota, usualmente tienen las panzas frías, por lo tanto, recuéstese y colóquela apoyando el vientre del animal en su frente.
-Ni hablar si llega a tener gelatina hecha, sumerja sus pies en el bowl y con un movimiento suave, intente que se inmiscuya entre sus dedos.
-No se exaspere porque aumentará la temperatura de su cuerpo, trate de viajar mentalmente hacia la central de la EPE e imaginar que descarga su ira arremetiendo sexualmente contra sus directivos.
-Cuando escuche el “piii” del microondas, ese canto de sirenas que le anuncia la gloriosa llegada de la corriente a sus tomas eléctricas, no se olvide de celebrar y de dar gracias al Señor. Bienaventurados son los mártires agradecidos.
El hombre sudamericano, su vida digital y consecuencias sociales en épocas estivales es tema de análisis del Dr. Ravinovitch, lo que aquí nos compete son, sin embargo, algunos consejos útiles para palear la ausencia de dispositivos de acondicionamiento de temperatura, es decir: aires y ventiladores.
Si usted es sorprendido por un corte de luz cuando el informe meteorológico anunció 42 grados a la sombra, siga las siguientes instrucciones:
-Quítese toda la ropa que su pudor y compañía en ese momento le permita.
-Acuéstese sobre baldosas frescas o azulejos.
-Controle la respiración e intente no realizar absolutamente ningún movimiento que implique la generación de calor.
-Si su heladera aún mantiene el frío, busque la merluza que guardaba en el freezer y frótesela por el cuello.
-Si tiene una tortuga de mascota, usualmente tienen las panzas frías, por lo tanto, recuéstese y colóquela apoyando el vientre del animal en su frente.
-Ni hablar si llega a tener gelatina hecha, sumerja sus pies en el bowl y con un movimiento suave, intente que se inmiscuya entre sus dedos.
-No se exaspere porque aumentará la temperatura de su cuerpo, trate de viajar mentalmente hacia la central de la EPE e imaginar que descarga su ira arremetiendo sexualmente contra sus directivos.
-Cuando escuche el “piii” del microondas, ese canto de sirenas que le anuncia la gloriosa llegada de la corriente a sus tomas eléctricas, no se olvide de celebrar y de dar gracias al Señor. Bienaventurados son los mártires agradecidos.
jueves, 4 de febrero de 2010
No apto para románticos
Ayer me preguntaron si creo en el matrimonio. Pienso que es un acto totalmente cultural y como cultural que es, por definición, es antinatural. Hay suficiente evidencia a lo largo de la historia de uniones por conveniencia y separaciones por infidelidad. Pero, yendo al acto en sí, entrar a un edificio vestida como jamás me vestiría para salir a la calle, pararme frente a un señor, ataviado aún mucho más ridículamente que yo (que alguien que conozco dice que viene de manosear niños), parado debajo de una figura de un hombre semidesnudo y crucificado y prometerle que voy a estar para el resto de mi vida con la persona que está al lado mío, cuando por experiencia sé que también la he pasado muy bien con otros y él de la misma manera, es al menos, para no decir otra cosa, bizarro.
El hombre es un animal rarísimo que teniendo tanta capacidad para expandirse mental y emocionalmente, se la pasa creándose estructuras para encerrarse: la escuela, la empresa, el club, las fundaciones, la familia, el matrimonio y cualquier forma de amontonamiento social que lo haga sentir que pertenece a un grupo, que comparte intereses con otro, que puede identificarse con los demás y proyectar un futuro hacia donde no va a caminar solo. Y esa es una de las mayores virtudes que perdió el ser social: la capacidad de estar solo. La estabilidad, la seguridad y la eternidad son ilusiones que buscamos para acallar al miedo a lo desconocido y a la soledad. Cuando aprendemos a disfrutar de nuestra propia compañía es cuando podemos estar con alguien sin exigencias, sin la necesidad de promesas, papeles o testigos celestiales. Cuando aprendamos a conocernos y nos sinceremos con nosotros mismos será cuando podamos tener una sociedad más solidaria, más compasiva, más permeable al sufrimiento ajeno, con lazos más profundos y reales.
No soy una ferviente opositora del matrimonio, me resulta tan insignificante que me da lo mismo y si a mi mamá o a mi suegra les hace feliz, hasta tal vez lo haría.
Eso creo.
El hombre es un animal rarísimo que teniendo tanta capacidad para expandirse mental y emocionalmente, se la pasa creándose estructuras para encerrarse: la escuela, la empresa, el club, las fundaciones, la familia, el matrimonio y cualquier forma de amontonamiento social que lo haga sentir que pertenece a un grupo, que comparte intereses con otro, que puede identificarse con los demás y proyectar un futuro hacia donde no va a caminar solo. Y esa es una de las mayores virtudes que perdió el ser social: la capacidad de estar solo. La estabilidad, la seguridad y la eternidad son ilusiones que buscamos para acallar al miedo a lo desconocido y a la soledad. Cuando aprendemos a disfrutar de nuestra propia compañía es cuando podemos estar con alguien sin exigencias, sin la necesidad de promesas, papeles o testigos celestiales. Cuando aprendamos a conocernos y nos sinceremos con nosotros mismos será cuando podamos tener una sociedad más solidaria, más compasiva, más permeable al sufrimiento ajeno, con lazos más profundos y reales.
No soy una ferviente opositora del matrimonio, me resulta tan insignificante que me da lo mismo y si a mi mamá o a mi suegra les hace feliz, hasta tal vez lo haría.
Eso creo.
lunes, 1 de febrero de 2010
Sobre la tecnología
En la Antigüedad un hombre era capaz de saber todo lo que se sabía en su época. Hoy, en materia de escarabajos no más, por tomar un ejemplo, hay descriptas unas 360 mil especies y a cada segundo se generan y se publican toneladas de datos de temas sobre los cuales podemos vivir tres vidas seguidas sin tener la necesidad de enterarnos que existen.
Todos estamos conectados por una red que nos hace visibles constantemente. Mientras estemos on line, el mundo nos sigue con su spotlight digital y cualquier desconocido del punto más remoto del planeta se puede enterar que las empanadas, me gustan de provolone. Facebook, Twiter, MSN, Google, You Tube y cualquier dispositivo que salga mañana para tener Internet endovenoso y publique automáticamente hasta el último acto insignificante de tu vida, para que otros, con menos vida aún, lo comenten y lo festejen, es, para muchos adoradores de la tecnología, un avance. ¿Un avance para ir adónde?, pregunto yo. Entonces, en este momento, aparte de vegetariana, soy retrógrada. Pero sólo veo que la tecnología y la capacidad para sobreconectarnos o sobreinformarnos esquiva ampliamente a la pregunta: ¿para qué? ¿De qué nos sirve la información si no hay reflexión, si no hay cambio, si no hay un plan?
Sabios, eran los de antes. Hoy hay miles de zombis aturdidos, repitiendo titulares de diarios, compartiendo imágenes de vidas ajenas, espiando hasta el hartazgo las intimidades de gente que no tiene intimidad, fantaseando en ventanitas de chat con personas que no existen, apoyando causas con el mouse, invirtiendo tiempo en tardes estériles y en noches con luz de monitor.
No reniego de la tecnología, la uso y no dejo que me use. No soy una desertora del mundo informado, sólo averiguo lo que quiero saber o aprendo aquello que me da placer aprender. Y si este post lo lee un armenio mientras se prepara un café con ron, que lo disfrute, brindaré por él esta noche.
Todos estamos conectados por una red que nos hace visibles constantemente. Mientras estemos on line, el mundo nos sigue con su spotlight digital y cualquier desconocido del punto más remoto del planeta se puede enterar que las empanadas, me gustan de provolone. Facebook, Twiter, MSN, Google, You Tube y cualquier dispositivo que salga mañana para tener Internet endovenoso y publique automáticamente hasta el último acto insignificante de tu vida, para que otros, con menos vida aún, lo comenten y lo festejen, es, para muchos adoradores de la tecnología, un avance. ¿Un avance para ir adónde?, pregunto yo. Entonces, en este momento, aparte de vegetariana, soy retrógrada. Pero sólo veo que la tecnología y la capacidad para sobreconectarnos o sobreinformarnos esquiva ampliamente a la pregunta: ¿para qué? ¿De qué nos sirve la información si no hay reflexión, si no hay cambio, si no hay un plan?
Sabios, eran los de antes. Hoy hay miles de zombis aturdidos, repitiendo titulares de diarios, compartiendo imágenes de vidas ajenas, espiando hasta el hartazgo las intimidades de gente que no tiene intimidad, fantaseando en ventanitas de chat con personas que no existen, apoyando causas con el mouse, invirtiendo tiempo en tardes estériles y en noches con luz de monitor.
No reniego de la tecnología, la uso y no dejo que me use. No soy una desertora del mundo informado, sólo averiguo lo que quiero saber o aprendo aquello que me da placer aprender. Y si este post lo lee un armenio mientras se prepara un café con ron, que lo disfrute, brindaré por él esta noche.
sábado, 30 de enero de 2010
Sobre los porteros y el Tarot.
Hace unos días le comenté a un amigo: “El portero del edificio me tiró las cartas”. “Por qué hizo eso el muy desgraciado?” Preguntó con la indignación de quien creyó que el encargado había echado a la basura mi cuenta del gas y el resumen del banco. “No”, me apresuré a corregir, “me leyó las cartas!” –ahora de saboteador, pasaba a indiscreto- hasta que finalmente dije: “las cartas del Tarot!”. La cara de asombro no se le borró con la aclaración, pero sin dar más detalles, seguí con mi relato. Puso tres líneas de cartas sobre la mesa y si bien no sé interpretar la simbología del Tarot, en todas las figuras que salieron había espadas, corazones clavados, cuchillos, hachas, motosierras y, para coronar, al final de todo “la muerte”. No hacía falta tener ningún tipo de sensibilidad paranormal como para ver que el futuro inmediato no me deparaba grandes maravillas. Pepe, nuestro portero tarotista, no sabía por dónde empezar a darme malas noticias hasta que se puso a hablar de proyectos que no se concretan, planes que se cortan, caminos truncados y, paradójicamente, puertas que se cierran. De más está decir, un panorama bastante poco alentador.
Primero sucumbí en la depresión y dirigí al cielo un muy enojado y lastimoso “Por qué?”. Yo no lo había provocado, pero el destino inexorable me corría con cuchillos y floretes. Por qué tanta saña? Por qué tanto objeto punzante en mi porvenir?
Después comenzaron las sospechas. Yo no estaba muy concentrada, y además tenía los brazos cruzados. Estos pormenores seguramente habían hecho que Pepe sufra interferencias y que la lectura de mi suerte se haya visto adulterada. De todas maneras, a quién se le ocurre que un mazo de cartulinas con figuritas me pueden hablar de lo que va a pasar. No sería de una persona en sus cabales hacer caso del significado que alguien le dio arbitrariamente a unos retazos de papel impresos y plastificados. No señor, calumnias! Me rebelo abiertamente contra todo tipo de artilugio mágico que pretenda entreabrir las cortinas del presente para espiar el futuro. Insto a que todas las víctimas de malos augurios nos unamos en una sola voz para negarlos y crear con el deseo otro futuro. Y si en realidad los designios divinos nos han trazado un sendero maltrecho, no le demos el gusto de recorrerlo con mala cara.
Que nunca te falte un vino, un amigo y el desinterés por lo que está por venir.
Primero sucumbí en la depresión y dirigí al cielo un muy enojado y lastimoso “Por qué?”. Yo no lo había provocado, pero el destino inexorable me corría con cuchillos y floretes. Por qué tanta saña? Por qué tanto objeto punzante en mi porvenir?
Después comenzaron las sospechas. Yo no estaba muy concentrada, y además tenía los brazos cruzados. Estos pormenores seguramente habían hecho que Pepe sufra interferencias y que la lectura de mi suerte se haya visto adulterada. De todas maneras, a quién se le ocurre que un mazo de cartulinas con figuritas me pueden hablar de lo que va a pasar. No sería de una persona en sus cabales hacer caso del significado que alguien le dio arbitrariamente a unos retazos de papel impresos y plastificados. No señor, calumnias! Me rebelo abiertamente contra todo tipo de artilugio mágico que pretenda entreabrir las cortinas del presente para espiar el futuro. Insto a que todas las víctimas de malos augurios nos unamos en una sola voz para negarlos y crear con el deseo otro futuro. Y si en realidad los designios divinos nos han trazado un sendero maltrecho, no le demos el gusto de recorrerlo con mala cara.
Que nunca te falte un vino, un amigo y el desinterés por lo que está por venir.
miércoles, 13 de enero de 2010
Houston, we have a problem.
En algún momento de nuestra socialización alguien nos mete la extravagante idea de que en la vida tenemos que ser “alguien”, como si no bastara con esta presencia concreta de aspecto humanoide o que “tenemos que llegar lejos” descuidando la realidad de que todos vamos a llegar en algún minuto final, exactamente al mismo lugar. Estos imperativos son tan fuertes y poderosos como difusos ya que “ser alguien” o “llegar lejos” puede significar tanto juntar mucho dinero, lograr un puesto de poder, salvar vidas en una tragedia natural o poder elegir como destino de vacaciones el lugar más recóndito.
Para sumarnos responsabilidades, además, cada uno se carga con el objetivo de “descubrir su misión en la vida”. Menudo problema. Entonces afinamos los oídos y tratamos de escuchar qué es lo que nos dice nuestra voz interior al respecto, deseamos alguna mínima directiva, una pista, un guiño que nos señale alguna dirección, una ruta que nos lleve hacia eso para lo que estamos inexorablemente predestinados. Entonces, no dejan de surgir los inconvenientes porque tenemos que ser “alguien” sin saber qué significa eso, tenemos que “llegar lejos” sin saber para dónde empezar a correr y ahora también tenemos que escuchar una voz que una persona, en su sano juicio, generalmente no escucha. Y bien que me asustaría si finalmente esa voz decide resonar en mi interior y verbaliza en un español alto y claro una sólida orden.
Doy por seguro que mientras no nos deshagamos de esos mandatos fantasmas, sólo vamos a encontrar frustración e insatisfacción.
No quiero ser nadie, no quiero llegar a ningún lado y nadie me ha asignado realmente ninguna misión. Soy lo que soy, me gusta dónde estoy y no trabajo para ningún desconocido interior.
Para sumarnos responsabilidades, además, cada uno se carga con el objetivo de “descubrir su misión en la vida”. Menudo problema. Entonces afinamos los oídos y tratamos de escuchar qué es lo que nos dice nuestra voz interior al respecto, deseamos alguna mínima directiva, una pista, un guiño que nos señale alguna dirección, una ruta que nos lleve hacia eso para lo que estamos inexorablemente predestinados. Entonces, no dejan de surgir los inconvenientes porque tenemos que ser “alguien” sin saber qué significa eso, tenemos que “llegar lejos” sin saber para dónde empezar a correr y ahora también tenemos que escuchar una voz que una persona, en su sano juicio, generalmente no escucha. Y bien que me asustaría si finalmente esa voz decide resonar en mi interior y verbaliza en un español alto y claro una sólida orden.
Doy por seguro que mientras no nos deshagamos de esos mandatos fantasmas, sólo vamos a encontrar frustración e insatisfacción.
No quiero ser nadie, no quiero llegar a ningún lado y nadie me ha asignado realmente ninguna misión. Soy lo que soy, me gusta dónde estoy y no trabajo para ningún desconocido interior.
miércoles, 6 de enero de 2010
Reyes otra vez.
Hace un año comencé este blog, una noche de Reyes. El relato narra cómo mis tres deseos demandados en esa ocasión fueron desestimados con alevosía por parte de la mágica nobleza encargada de materializarlos. No quiero con esta mención alegar que aún me hiere la ofensa de dicha desidia, pero este año el pastito…se los debo.
De todas maneras, ayer no podía decidir cuáles iban a ser los deseos que encabecen la lista de este año, y como para estar segura de no olvidarme nada importante, consulté a un amigo sobre su propio encargo para los reyes y le aclaré que estaba un poco indecisa con respecto a mi solicitud. Mi amigo respondió: “dejá que te sorprendan”. Esta respuesta, así tan simple como suena, más allá de ser una contestación como de quien sigue el diálogo mientras hace una repisa con vasitos de yogur, es una réplica de una sabiduría pasmosa. Cuando la verdad es tan simple y tan evidente, no puede ser menos que sabia. Uno puede trazar todos los caminos que quiera, puede proyectarse, puede apuntar la cabeza del caballo en una dirección y dar la patadita correspondiente para que nuestra existencia se eche a andar en una dirección, pero jamás podremos saber si ese fue el puntapié que nos llevará al destino que imaginamos. ¿Y para qué saberlo? ¿Qué gracia tendría la vida si fuese tan predecible como las estaciones del subte? ¿Qué gallardía tendría jugarse el alma en una ronda de amoríos si supiéramos que la felicidad está siempre atrás de cada elección? ¿Cuánto dura la felicidad si es eterna? ¿Qué valor tendrían los deseos si siempre se cumplen?
Este 6 de enero me siento en la mejor mesa cósmica, sin saber aún si puedo pagar la cuenta, pero le pido a esos mozos reyes del universo que me sirvan lo que quieran, el plato que el chef divino tenga preparado para mí. Llenen mi espíritu con las delicias del asombro. Sorpréndanme. Pero no se olviden del postre, por favor.
De todas maneras, ayer no podía decidir cuáles iban a ser los deseos que encabecen la lista de este año, y como para estar segura de no olvidarme nada importante, consulté a un amigo sobre su propio encargo para los reyes y le aclaré que estaba un poco indecisa con respecto a mi solicitud. Mi amigo respondió: “dejá que te sorprendan”. Esta respuesta, así tan simple como suena, más allá de ser una contestación como de quien sigue el diálogo mientras hace una repisa con vasitos de yogur, es una réplica de una sabiduría pasmosa. Cuando la verdad es tan simple y tan evidente, no puede ser menos que sabia. Uno puede trazar todos los caminos que quiera, puede proyectarse, puede apuntar la cabeza del caballo en una dirección y dar la patadita correspondiente para que nuestra existencia se eche a andar en una dirección, pero jamás podremos saber si ese fue el puntapié que nos llevará al destino que imaginamos. ¿Y para qué saberlo? ¿Qué gracia tendría la vida si fuese tan predecible como las estaciones del subte? ¿Qué gallardía tendría jugarse el alma en una ronda de amoríos si supiéramos que la felicidad está siempre atrás de cada elección? ¿Cuánto dura la felicidad si es eterna? ¿Qué valor tendrían los deseos si siempre se cumplen?
Este 6 de enero me siento en la mejor mesa cósmica, sin saber aún si puedo pagar la cuenta, pero le pido a esos mozos reyes del universo que me sirvan lo que quieran, el plato que el chef divino tenga preparado para mí. Llenen mi espíritu con las delicias del asombro. Sorpréndanme. Pero no se olviden del postre, por favor.
jueves, 31 de diciembre de 2009
Cuentos de Navidad
Hace casi 2009 años, de una madre virgen, nació un niño bajo la luz de un fenómeno astronómico bastante particular y si bien respiró por primera vez el aire de un pesebre, apestado a aliento de oveja, fue visitado por tres reyes multiculturales que le entregaron valiosos regalos. Durante su vida, demostró eficientemente y ante un público cuantioso, tener la habilidad de
multiplicar peces y vino, entre otras anomalías que la gente llamó “milagros”, pero aún así lo apedrearon, lo colgaron en una cruz y le clavaron una lanza.
Hoy, dos mil y pico de años después, parece haber olvidado los detalles de ese mal rato y desde algún lugar de la bóveda celeste nos envía a un señor vestido de rojo que usa para volar un trineo, bajo vaya a saber qué artilugios tecnológicos, y nos deposita regalos al pie de un árbol de plástico envuelto en lucecitas titilantes.
Brindemos por la creatividad humana!
Feliz Navidad!
multiplicar peces y vino, entre otras anomalías que la gente llamó “milagros”, pero aún así lo apedrearon, lo colgaron en una cruz y le clavaron una lanza.
Hoy, dos mil y pico de años después, parece haber olvidado los detalles de ese mal rato y desde algún lugar de la bóveda celeste nos envía a un señor vestido de rojo que usa para volar un trineo, bajo vaya a saber qué artilugios tecnológicos, y nos deposita regalos al pie de un árbol de plástico envuelto en lucecitas titilantes.
Brindemos por la creatividad humana!
Feliz Navidad!
martes, 15 de diciembre de 2009
Teorías de caos casero.
El Instituto de Estudios Superiores de Ciencias no reconocidas por la Liga de Amas de Casa de Boston reúne a investigadores independientes de todo el mundo con el fin de elaborar teorías para analizar científicamente episodios cotidianos que las ramas tradicionales de la Academia han ignorado históricamente.
En esta ocasión se encuentran trabajando en una Estadística del Caos aplicada a situaciones diarias. El Dr. Robert Brown está enfocando su estudio en la cuantificación y posible proyección de las veces en que la vida toma sus propias decisiones sin consultarnos y a través de un hecho fortuito cambia el rumbo de nuestros planes. Esta ecuación, a su vez, es combinada con las ocasiones en que sencillamente no estamos convencidos de nuestro rumbo o, mucho más frecuentemente, cuando carecemos de él.
Marshall Berman, el autor del Libro “Todo lo sólido se desvanece en el aire” analiza, desde una filosofía marxista el motivo por el cual debemos desconfiar de las cosas que damos por “certeras” y prevé la posibilidad de que todo se vaya al carajo de un momento a otro.
El antropólogo francés Benoit DuPont dedicó los últimos años de su carrera a investigar sobre la dinámica del pensamiento y a elaborar una metafísica de la construcción de la realidad basada en la idea de que los acontecimientos de la vida eran reflejos de lo que el individuo “piensa” de su existencia. Sus libros fueron presentados con mucho éxito en diversos congresos de Apicultura, pero actualmente se retracta de toda su producción conceptual alegando que uno piensa 654 cosas diferentes cada 5 minutos, por lo tanto, el universo o el destino o como queramos llamar a las fuerzas que están atentas a materializar nuestras elucubraciones, simplemente se ven desorientadas y desencadenan acontecimientos que poco tienen que ver con nuestra verdadera voluntad. Teniendo en cuenta siempre que nuestra verdadera voluntad acaba cuando se ve realizada.
A través de este conjunto de paradigmas se intenta demostrar la fragilidad del tiempo presente con respecto a las cosas y las relaciones que nos rodean, lo que puede provocar en algunas almas una profunda sensación de angustia, mientras que en otras se presenta como una sincera versión de la libertad.
En esta ocasión se encuentran trabajando en una Estadística del Caos aplicada a situaciones diarias. El Dr. Robert Brown está enfocando su estudio en la cuantificación y posible proyección de las veces en que la vida toma sus propias decisiones sin consultarnos y a través de un hecho fortuito cambia el rumbo de nuestros planes. Esta ecuación, a su vez, es combinada con las ocasiones en que sencillamente no estamos convencidos de nuestro rumbo o, mucho más frecuentemente, cuando carecemos de él.
Marshall Berman, el autor del Libro “Todo lo sólido se desvanece en el aire” analiza, desde una filosofía marxista el motivo por el cual debemos desconfiar de las cosas que damos por “certeras” y prevé la posibilidad de que todo se vaya al carajo de un momento a otro.
El antropólogo francés Benoit DuPont dedicó los últimos años de su carrera a investigar sobre la dinámica del pensamiento y a elaborar una metafísica de la construcción de la realidad basada en la idea de que los acontecimientos de la vida eran reflejos de lo que el individuo “piensa” de su existencia. Sus libros fueron presentados con mucho éxito en diversos congresos de Apicultura, pero actualmente se retracta de toda su producción conceptual alegando que uno piensa 654 cosas diferentes cada 5 minutos, por lo tanto, el universo o el destino o como queramos llamar a las fuerzas que están atentas a materializar nuestras elucubraciones, simplemente se ven desorientadas y desencadenan acontecimientos que poco tienen que ver con nuestra verdadera voluntad. Teniendo en cuenta siempre que nuestra verdadera voluntad acaba cuando se ve realizada.
A través de este conjunto de paradigmas se intenta demostrar la fragilidad del tiempo presente con respecto a las cosas y las relaciones que nos rodean, lo que puede provocar en algunas almas una profunda sensación de angustia, mientras que en otras se presenta como una sincera versión de la libertad.
martes, 27 de octubre de 2009
Kato.
Kato es simple, redondo, tibio, completo.
Es sereno, profundo, lejano, suave.
Un pedacito de silencio enrollado en la punta de la cama.
Un signo de pregunta en la cola.
Kato es la sombra elástica de la incertidumbre,
que se coló como una duda,
una duda certera como una aguja.
Se estira y desarma el aire con las garras.
Hace figuras de sol en el piso.
Me regala paz con pelos flotando a contraluz.
Lame mis penas con sus ojitos .
Se me atraganta su mirada en el pecho
y como una bocanada de menta me abre el alma.
Me llena, me acompaña, me grita, me demanda,
me espía, me cuida, me ilumina.
Es sereno, profundo, lejano, suave.
Un pedacito de silencio enrollado en la punta de la cama.
Un signo de pregunta en la cola.
Kato es la sombra elástica de la incertidumbre,
que se coló como una duda,
una duda certera como una aguja.
Se estira y desarma el aire con las garras.
Hace figuras de sol en el piso.
Me regala paz con pelos flotando a contraluz.
Lame mis penas con sus ojitos .
Se me atraganta su mirada en el pecho
y como una bocanada de menta me abre el alma.
Me llena, me acompaña, me grita, me demanda,
me espía, me cuida, me ilumina.
domingo, 18 de octubre de 2009
Días.
Hay días confusos. Días donde se siente nostalgia de lo que jamás se tuvo, o se extraña algo que nunca se podrá tener. La tristeza es tan profunda, que se vuelve absurda, que nos da risa. El vacío es tan grande que lo llena todo.
Hay días tan confusos que parecen noches claras o cielos plomizos. Hay días donde se juntan tantas palabras, que es mejor quedarse callado.
Peores son las tardes de esos días, porque definitivamente empieza a terminar algo que nunca empezó.
Hay días tan confusos que parecen noches claras o cielos plomizos. Hay días donde se juntan tantas palabras, que es mejor quedarse callado.
Peores son las tardes de esos días, porque definitivamente empieza a terminar algo que nunca empezó.
domingo, 11 de octubre de 2009
Ethel
Ethel es maestra jardinera y se dedica a plantar ideas revolucionarias en la cabeza de los niños. El jardín es la primera tijerita que recorta personalidades como guirnaldas de papel y moldea con plastilina incipientes respuestas automatizadas al modelo dominante.
Ethel, en cambio, se puso el delantal cuadrillé para contar un cuento distinto, para deslizar mensajes de libertad de pensamiento, de crítica social y ponderaciones sobre el consumo. Por ejemplo, hace discutir a dos títeres, Pepo y Pipo, sobre la posibilidad de ir a buscar una manzana al bosque y la inminente amenaza del zorro, historia que finaliza con los funguicidas que se utilizan para aumentar la producción y exportación de manzanas, que terminaron contaminando un arroyo cercano que mató al zorro. Una vez que los niños se conmovieron por la muerte del animalito, ella daba su final feliz explicando que el zorro no era nativo del bosque, que había sido introducido por el hombre para matarlo y sacarle su piel, con la que sus mamás se vestían, y al no tener predadores naturales estaba destruyendo la cadena trófica de las especies locales que terminaban en serio peligro de extinción.
Después de cada cuento o de cada sesión de títeres organiza debates donde se profundizan las ideas y se generan espacios de participación directa proponiendo acciones concretas en la salita. Así decidieron armar una huerta orgánica cerca del arenero y escribirle una cartita a Papá Noel pidiendo por todos los animalitos y bosques del mundo. Panchito propuso atarse a las columnas del Palacio de Gobierno hasta que se apruebe una ley que proteja a los cuerpos de agua subterránea de los efectos nocivos de los agroquímicos, siempre y cuando pueda ir de 16 a 17 a su casa para ver Bob Esponja. Ethel, celebró la propuesta, pero le explicó que si se encadenaba, era hasta cumplir el objetivo, nada de recreos.
“Si los chicos a los dos años ya te manejan un control remoto y un celular, por qué no explicarle el funcionamiento del resto de las cosas, no?” Dijo Ethel a la directora del colegio cuando terminó de contarle su idea de armar un taller sobre Imágenes aspiracionales y la superficialidad de los valores de la vida de Barbie y Ken como origen de la rebeldía y el posible uso de estupefacientes de Ben 10.
Usted no será medio zurdita? Le contestó la directora. Y Ethel explicó que la era de las revoluciones sociales había pasado, que hoy la revolución, para que sea verdadera, tenía que ser interna, individual, diferenciadora, única. Llegando a ser lo que uno piensa que debe ser es como inspira a los demás a buscar su propio camino. El camino es individual y yo les voy a dar hojas Miguel Angel y ceritas para que dibujen el mapa que más les gustaría recorrer.
Ethel es como es.
Ethel, en cambio, se puso el delantal cuadrillé para contar un cuento distinto, para deslizar mensajes de libertad de pensamiento, de crítica social y ponderaciones sobre el consumo. Por ejemplo, hace discutir a dos títeres, Pepo y Pipo, sobre la posibilidad de ir a buscar una manzana al bosque y la inminente amenaza del zorro, historia que finaliza con los funguicidas que se utilizan para aumentar la producción y exportación de manzanas, que terminaron contaminando un arroyo cercano que mató al zorro. Una vez que los niños se conmovieron por la muerte del animalito, ella daba su final feliz explicando que el zorro no era nativo del bosque, que había sido introducido por el hombre para matarlo y sacarle su piel, con la que sus mamás se vestían, y al no tener predadores naturales estaba destruyendo la cadena trófica de las especies locales que terminaban en serio peligro de extinción.
Después de cada cuento o de cada sesión de títeres organiza debates donde se profundizan las ideas y se generan espacios de participación directa proponiendo acciones concretas en la salita. Así decidieron armar una huerta orgánica cerca del arenero y escribirle una cartita a Papá Noel pidiendo por todos los animalitos y bosques del mundo. Panchito propuso atarse a las columnas del Palacio de Gobierno hasta que se apruebe una ley que proteja a los cuerpos de agua subterránea de los efectos nocivos de los agroquímicos, siempre y cuando pueda ir de 16 a 17 a su casa para ver Bob Esponja. Ethel, celebró la propuesta, pero le explicó que si se encadenaba, era hasta cumplir el objetivo, nada de recreos.
“Si los chicos a los dos años ya te manejan un control remoto y un celular, por qué no explicarle el funcionamiento del resto de las cosas, no?” Dijo Ethel a la directora del colegio cuando terminó de contarle su idea de armar un taller sobre Imágenes aspiracionales y la superficialidad de los valores de la vida de Barbie y Ken como origen de la rebeldía y el posible uso de estupefacientes de Ben 10.
Usted no será medio zurdita? Le contestó la directora. Y Ethel explicó que la era de las revoluciones sociales había pasado, que hoy la revolución, para que sea verdadera, tenía que ser interna, individual, diferenciadora, única. Llegando a ser lo que uno piensa que debe ser es como inspira a los demás a buscar su propio camino. El camino es individual y yo les voy a dar hojas Miguel Angel y ceritas para que dibujen el mapa que más les gustaría recorrer.
Ethel es como es.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Hellman IV
Eric Hellman viajó a Nueva Delhi como invitado especial para dar un Taller sobre los “Efectos psicológicos colaterales en el encantamiento de serpientes y 3.200 actividades más interesantes que andar hinchándole los huevos al ofidio”. Allí conoció al Maestro Rayid Ajad quien lo introdujo en la mitología oriental relatándole sobre Shiva, una de las divinidades más importantes de su cultura y Devi, su consorte. Hellman quedó profundamente impresionado y rescató una multiplicidad de ideas para aplicar en sus clases.
Rayid explicó que el Tantra es opuesto a la filosofía, para el Tantra: “Saber es hacer”, por eso enseña a través de “sutras” o técnicas. “La filosofía es mentira porque los hombres que buscan una filosofía de vida, buscan ideas que confirmen su modo de pensar, no que lo modifiquen. Así la filosofía no provoca cambio”. Rayid aún no había terminado esta frase y Hellman ya le estaba dando palmadas en el hombro, mientras lo iluminaba con una gran sonrisa. “No me decís nada nuevo, fakir”, le respondió. Rayid, dudoso del tono de la respuesta agregó: “No, esta creencia tiene 2.500 años”.
Rayid continuó contándole que Devi, sentada en la falda de Shiva, le hacía preguntas sobre el universo, para ser precisos, le hizo 112 preguntas y Shiva jamás respondió. Sólo le daba una técnica, un ejercicio, si Devi lo hacía, aprendía. Hellman de pronto simpatizó con Shiva y prometió aplicar su metodología en la Universidad de Berlín.
Esa noche Hellman escribió en su diario: “De la filosofía sólo se aprende algo más sobre la ignorancia".
Rayid explicó que el Tantra es opuesto a la filosofía, para el Tantra: “Saber es hacer”, por eso enseña a través de “sutras” o técnicas. “La filosofía es mentira porque los hombres que buscan una filosofía de vida, buscan ideas que confirmen su modo de pensar, no que lo modifiquen. Así la filosofía no provoca cambio”. Rayid aún no había terminado esta frase y Hellman ya le estaba dando palmadas en el hombro, mientras lo iluminaba con una gran sonrisa. “No me decís nada nuevo, fakir”, le respondió. Rayid, dudoso del tono de la respuesta agregó: “No, esta creencia tiene 2.500 años”.
Rayid continuó contándole que Devi, sentada en la falda de Shiva, le hacía preguntas sobre el universo, para ser precisos, le hizo 112 preguntas y Shiva jamás respondió. Sólo le daba una técnica, un ejercicio, si Devi lo hacía, aprendía. Hellman de pronto simpatizó con Shiva y prometió aplicar su metodología en la Universidad de Berlín.
Esa noche Hellman escribió en su diario: “De la filosofía sólo se aprende algo más sobre la ignorancia".
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Ciencia
La física cuántica intenta explicar la posibilidad de existencias paralelas, algo que la imaginación ya comprendió hace un buen rato.
domingo, 30 de agosto de 2009
Hellman III
Eric Hellman fue el invitado de honor en la III Conferencia sobre Calentamiento Global organizada por la UICN en Estrasburgo. En esta ocasión Hellman dictó una charla de 9 horas y media logrando el agotamiento extremo del público. Habló de los gases de efecto invernadero, de combustibles no tóxicos, de los agroquímicos, del aborto, de apicultura, de la posible relación entre Brad Pitt y Carmen Electra, de la cuenca del río Reno y no se privó de hacer una “lectura cósmica de la borra del café” para determinar cuál iba a ser el futuro de nuestro planeta.
Después de tan tediosa jornada cerró su exposición diciendo: “Detesto a los teóricos ambientalistas que se esfuerzan en buscar argumentos físicos, biológicos, éticos, culturales y sociales para acreditar la necesidad de salvar al mundo, como si el objetivo necesitara tanta justificación. En estas casi 10 horas, ni ustedes ni yo hemos hecho un carajo por el planeta. Buenas noches.”
Con este mismo criterio, con el mismo ánimo de brindar esta moraleja, el año anterior había lanzado su libro: “La vida tiene dos estados, ON y OFF”. La edición venía sellada con una faja de papel y cuando uno compraba el libro y sacaba el envoltorio, se percataba de que las 350 páginas estaban en blanco, excepto la última que rezaba: “Si entendiste el título, ya sabés todo lo que tenés que saber. Volá de acá y ponete a hacer algo útil”. Aún así el libro fue un best seller y toda la tinta que no usó Hellman fue utilizada por periodistas de New York Times, Le Figaro, Washington Post, Le Mond, O globo, entre otros, que no paraban de escribir artículos, comentarios y críticas sobre el libro.
En una entrevista televisiva en Paris, Karin Cohen, la reportera estrella de TV France le preguntó por qué había buscado esa explosión mediática, a lo que Hellman respondió: “Yo nunca busco, sólo encuentro. Igual, me parece una pelotudez lo que hicieron”.
Hellman despierta conciencias a las patadas, y se abre camino en las mentes distraídas a los guadañazos, cortando de cuajo pensamientos burócratas e ideas estériles. También le pega de zurda a los valores capitalistas, evita las leyes que lo entorpecen e impone sus propias reglas a la hora de avanzar sobre soluciones concretas y determinantes para un mundo mejor.
Mandá un mensajito al 1515 con la palabra: “Hellman” y votá para que se nombre el “Día mundial del filósofo verde”.
Después de tan tediosa jornada cerró su exposición diciendo: “Detesto a los teóricos ambientalistas que se esfuerzan en buscar argumentos físicos, biológicos, éticos, culturales y sociales para acreditar la necesidad de salvar al mundo, como si el objetivo necesitara tanta justificación. En estas casi 10 horas, ni ustedes ni yo hemos hecho un carajo por el planeta. Buenas noches.”
Con este mismo criterio, con el mismo ánimo de brindar esta moraleja, el año anterior había lanzado su libro: “La vida tiene dos estados, ON y OFF”. La edición venía sellada con una faja de papel y cuando uno compraba el libro y sacaba el envoltorio, se percataba de que las 350 páginas estaban en blanco, excepto la última que rezaba: “Si entendiste el título, ya sabés todo lo que tenés que saber. Volá de acá y ponete a hacer algo útil”. Aún así el libro fue un best seller y toda la tinta que no usó Hellman fue utilizada por periodistas de New York Times, Le Figaro, Washington Post, Le Mond, O globo, entre otros, que no paraban de escribir artículos, comentarios y críticas sobre el libro.
En una entrevista televisiva en Paris, Karin Cohen, la reportera estrella de TV France le preguntó por qué había buscado esa explosión mediática, a lo que Hellman respondió: “Yo nunca busco, sólo encuentro. Igual, me parece una pelotudez lo que hicieron”.
Hellman despierta conciencias a las patadas, y se abre camino en las mentes distraídas a los guadañazos, cortando de cuajo pensamientos burócratas e ideas estériles. También le pega de zurda a los valores capitalistas, evita las leyes que lo entorpecen e impone sus propias reglas a la hora de avanzar sobre soluciones concretas y determinantes para un mundo mejor.
Mandá un mensajito al 1515 con la palabra: “Hellman” y votá para que se nombre el “Día mundial del filósofo verde”.
jueves, 20 de agosto de 2009
La infancia huele a pancho con savora.
Charles Fernández ve al mundo por las narices. Si bien no hay problemas con sus ojos, él desarrolló tempranamente una extraordinaria capacidad olfativa. Desde muy pequeño olía el colectivo que lo llevaba a la escuela 10 cuadras antes de que apareciera por la esquina y, junto al perro, se paraba en la puerta 5 minutos antes de que llegue su madre.
En la escuela describió la casa de su abuela como “un caldo caliente tan espeso que sólo es cortado por la presencia fresca y ácida del olor a jabón de la tía”.
Podía hallar a su gato perdido siguiendo una estela de partículas de polvo en el aire, el olor seco de una alfombra recién sacudida.
Charles aprendió a amar los distintos perfumes de las estaciones y mientras camina juega a descubrir si los árboles que verá en los próximos 12 mil metros estarán florecidos o no.
Suele embriagarse con el bálsamo que trae el viento antes de una tormenta , con la fragancia efervescente del pasto mojado y con el perfume de las panaderías que están por abrir.
Odia el olor a cuero mojado de los taxis y los colectivos. Pero en el 160 se dio cuenta de que también podía oler los estados de ánimo. Así empezó a diferenciar el humor de los pasajeros percatándose de que la ansiedad huele a menta y café, mientras que la paz huele a menta sólamente. Las mentiras apestan a brócoli y el dolor sofoca con su acidez. Aunque a veces emana una pestilencia dulce que se confunde con el olor de un perro herido.
En la escuela describió la casa de su abuela como “un caldo caliente tan espeso que sólo es cortado por la presencia fresca y ácida del olor a jabón de la tía”.
Podía hallar a su gato perdido siguiendo una estela de partículas de polvo en el aire, el olor seco de una alfombra recién sacudida.
Charles aprendió a amar los distintos perfumes de las estaciones y mientras camina juega a descubrir si los árboles que verá en los próximos 12 mil metros estarán florecidos o no.
Suele embriagarse con el bálsamo que trae el viento antes de una tormenta , con la fragancia efervescente del pasto mojado y con el perfume de las panaderías que están por abrir.
Odia el olor a cuero mojado de los taxis y los colectivos. Pero en el 160 se dio cuenta de que también podía oler los estados de ánimo. Así empezó a diferenciar el humor de los pasajeros percatándose de que la ansiedad huele a menta y café, mientras que la paz huele a menta sólamente. Las mentiras apestan a brócoli y el dolor sofoca con su acidez. Aunque a veces emana una pestilencia dulce que se confunde con el olor de un perro herido.
lunes, 17 de agosto de 2009
Ovejas
Había una vez un rebaño de ovejas tan blancas que por las noches parecían un manojo de estrellas caídas. Moldeadas con espuma y algodón, flotaban pomposas sobre el pastizal. Era imposible distinguirlas, todas eran infinitamente blancas y hermosas. Un día, de dos ovejas, que distraídamente podríamos confundir con nubes, nace una negra, más negra que su propia sombra. Todas las ovejas se acercaron y formaron un gran pelotón incandescente para ver a la nueva criatura.
Ni un pelo blanco. Ni uno.
El rebaño ahora tenía una mancha. Una mancha que lo cambiaría para siempre. Porque para eso están las ovejas negras.
Ni un pelo blanco. Ni uno.
El rebaño ahora tenía una mancha. Una mancha que lo cambiaría para siempre. Porque para eso están las ovejas negras.
sábado, 8 de agosto de 2009
Vientos serranos.
Mario Guarnaschelli hizo un descubrimiento por casualidad: caminaba por unas sierras del sur de Buenos Aires y de pronto algo llamó su atención. Se detuvo y entonces pasó. Al principio era un cosquilleo en la cabeza, después una molestia mayor. Parecía que el viento se enredaba y tironeaba de su pelo. Mario podía sentir las ráfagas dentro de su cabeza. Le costó asumirlo, pero la sensación era vívida y la hipótesis exacta: se estaban volando sus pensamientos. Pudo escuchar cómo de a poco se apagaba el monólogo interno, esa hilera de palabras histéricas que saltaban y se peleaban, esas imágenes irreconocibles revolcándose y mezclándose. Una a una las oraciones incompletas y sin sentido comenzaron a escaparse por los remolinos que dibujaban sus rulos y pudo percibir los primeros huecos de silencio.
Un poco más tarde apareció el olvido. El olvido que limpia, que perdona, que renueva, que llena el aire fresco de algo mucho más liviano que el aire.
Apenas otro poco después llegó la paz.
Mario supo que ese lugar era mágico o que ese viento era mágico, siempre quiso volver, pero jamás recordó cómo llegar.
Un poco más tarde apareció el olvido. El olvido que limpia, que perdona, que renueva, que llena el aire fresco de algo mucho más liviano que el aire.
Apenas otro poco después llegó la paz.
Mario supo que ese lugar era mágico o que ese viento era mágico, siempre quiso volver, pero jamás recordó cómo llegar.
miércoles, 5 de agosto de 2009
Ornitólogos
Está mirando hacia arriba. Tiene una gorra con visera. Un par de binoculares colgando del cuello y un librito en la mano que consulta asiduamente. Sin dudas, nuestro personaje es un ornitólogo.
El Filósofo, Pensador, Analista Comportamental y Encantador de Serpientes Gabrielle T., oriundo de la tierra del Roquefort, el Camembert y el Carrefour, los define como “coleccionistas”.
Para ellos, el mundo de las aves, su mundo, aparece dibujado en láminas de llamativos colores dentro de una guía de la cual no se separan jamás. Allí están ilustradas todas las especies posibles de pájaros y su misión durante su existencia es el avistaje directo de la mayor variedad de ejemplares que sus días les permitan observar. Así caminan por el planeta capturando especies con sus cámaras fotográficas como si llenaran un infinito álbum de figuritas biológico. Una pieza difícil es el mayor trofeo para el ojo y la observación merece ser registrada con prolija letra cursiva en una libreta de reliquias.
Hurgan el mundo de una manera especial, obsesiva, metódica, sistemática, con todas las características del perfil de un asesino serial que guarda a sus víctimas descuartizadas en tuppers, meticulosamente etiquetados, dentro del freezer.
Aunque el especialista, Gabrielle T. nos asegura que son inofensivos, no deja de sorprender esa vocación por realizar un permanente inventario orgánico de todo lo que tenga pico y alas.
Una vez, uno de ellos le contó a su psicólogo un sueño: “Todo lo que había en el mundo estaba adentro de un frasco y esos frascos tenían un rótulo con el nombre de cada cosa y eso me hizo feliz”.
Hay un mundo para cada par de ojos.
El Filósofo, Pensador, Analista Comportamental y Encantador de Serpientes Gabrielle T., oriundo de la tierra del Roquefort, el Camembert y el Carrefour, los define como “coleccionistas”.
Para ellos, el mundo de las aves, su mundo, aparece dibujado en láminas de llamativos colores dentro de una guía de la cual no se separan jamás. Allí están ilustradas todas las especies posibles de pájaros y su misión durante su existencia es el avistaje directo de la mayor variedad de ejemplares que sus días les permitan observar. Así caminan por el planeta capturando especies con sus cámaras fotográficas como si llenaran un infinito álbum de figuritas biológico. Una pieza difícil es el mayor trofeo para el ojo y la observación merece ser registrada con prolija letra cursiva en una libreta de reliquias.
Hurgan el mundo de una manera especial, obsesiva, metódica, sistemática, con todas las características del perfil de un asesino serial que guarda a sus víctimas descuartizadas en tuppers, meticulosamente etiquetados, dentro del freezer.
Aunque el especialista, Gabrielle T. nos asegura que son inofensivos, no deja de sorprender esa vocación por realizar un permanente inventario orgánico de todo lo que tenga pico y alas.
Una vez, uno de ellos le contó a su psicólogo un sueño: “Todo lo que había en el mundo estaba adentro de un frasco y esos frascos tenían un rótulo con el nombre de cada cosa y eso me hizo feliz”.
Hay un mundo para cada par de ojos.
Mirko, el milico hippie.
Mirko Swarosky nació en Eslovaquia, cuando era Checoslovaquia. De pequeño vivió rodeado de imponentes bellezas naturales y aprendió a amar profundamente al mundo.
A los 17 se enroló en las Fuerzas Armadas con el objetivo de establecer un orden de paz y amor, a los tiros, si era necesario.
Así escribió su libro de estrategia titulado: “Te mato por tu bien” donde en la introducción deja ver la sensibilidad de sus objetivos. En sus palabras: “Pretendo bombardear al mundo con semillas de flores, liberar a todos los pájaros rehenes de sus jaulas, imponer la fatalidad de la felicidad y decretar la libertad absoluta. Cada persona será sometida al amor del prójimo y cada ser vivo sufrirá el respeto incondicional de todos los otros.
Cada ser humano tiene la obligación de amar, de amarse y de amar a su planeta, a los peces, a los caballos, a los tigres y hasta a las esponjas de mar, todos están amasados con estrellas y magia”.
Mirko luego escribió: “La guerra contra la guerra” donde expresa su odio hacia la violencia con un poco más de violencia y detalla cómo torturaría a aquellos que no actúan con el corazón y son insensibles a las debilidades de los que no tienen voz en este planeta. “Si las ideas entran con sangre, el amor también”, dijo mientras asaba un apio. Todos saben que Mirko es incapaz de comer la carne de un animal y actualmente también invierte parte su tiempo investigando si el apio tiene conciencia del dolor y puede ser capaz de sufrir.
Swarosky es distinto, es imperfecto, es humano y como tal ama a la humanidad, tanto como la detesta. Es la encarnación de nuestra condición compleja, contradictoria, surrealista en su caso.
Hoy a las 19 hs, descorchemos un Malbec, untemos una Cerealita con roquefort y brindemos por Mirko, un hombrecito más.
A los 17 se enroló en las Fuerzas Armadas con el objetivo de establecer un orden de paz y amor, a los tiros, si era necesario.
Así escribió su libro de estrategia titulado: “Te mato por tu bien” donde en la introducción deja ver la sensibilidad de sus objetivos. En sus palabras: “Pretendo bombardear al mundo con semillas de flores, liberar a todos los pájaros rehenes de sus jaulas, imponer la fatalidad de la felicidad y decretar la libertad absoluta. Cada persona será sometida al amor del prójimo y cada ser vivo sufrirá el respeto incondicional de todos los otros.
Cada ser humano tiene la obligación de amar, de amarse y de amar a su planeta, a los peces, a los caballos, a los tigres y hasta a las esponjas de mar, todos están amasados con estrellas y magia”.
Mirko luego escribió: “La guerra contra la guerra” donde expresa su odio hacia la violencia con un poco más de violencia y detalla cómo torturaría a aquellos que no actúan con el corazón y son insensibles a las debilidades de los que no tienen voz en este planeta. “Si las ideas entran con sangre, el amor también”, dijo mientras asaba un apio. Todos saben que Mirko es incapaz de comer la carne de un animal y actualmente también invierte parte su tiempo investigando si el apio tiene conciencia del dolor y puede ser capaz de sufrir.
Swarosky es distinto, es imperfecto, es humano y como tal ama a la humanidad, tanto como la detesta. Es la encarnación de nuestra condición compleja, contradictoria, surrealista en su caso.
Hoy a las 19 hs, descorchemos un Malbec, untemos una Cerealita con roquefort y brindemos por Mirko, un hombrecito más.
Kato y yo.
Estamos en el jardín que hay en la Planta Baja. El aire está frío y carga un olor pesado, a masa horneándose. Una hormiga me desafía y me escala un dedo. La felicito por la proeza, pero mis palabras suenan como un huracán y la espantan. Kato me mira, pensó que le hablaba a él. Pero inmediatamente salta a cazar una mariposa. No la agarra. Casi nunca las agarra y eso me hace feliz por las mariposas. El viento hace bailar las hojas largas que salen de las macetas y Kato baila con ellas. Salta en dos patas con sus garras abiertas, tratando de atrapar a vaya a saber qué seres invisibles escondidos en el aire. Vuelve y se acuesta en mi campera. Esa que hice un bollo y dejé al lado mío. Hay mucho lugar, pero estamos pegados. En silencio.
Otro olor, esta vez a salsa, nos hace mirar sincronizadamente hacia la casa del vecino. El cierra los ojos para concentrarse. A mi me cruje la panza.
Subimos a comer. Vamos caminando juntos.
Otro olor, esta vez a salsa, nos hace mirar sincronizadamente hacia la casa del vecino. El cierra los ojos para concentrarse. A mi me cruje la panza.
Subimos a comer. Vamos caminando juntos.
miércoles, 29 de julio de 2009
Algunas verdades.
Cuando uno se mira fijo en el espejo, después de un rato, deja de reconocerse. Así como cuando se repite mucho una palabra, deja de tener sentido.
Pensar es inventar.
El que se abriría el pecho con un abrelatas y le daría de comer su corazón al gato, ama a su gato.
Hay sueños sinceros, mucho más reales que la realidad. Dormir es vivir es silencio.
Cuando uno confía en el otro, generalmente las cosas salen bien. Yo soy de las que se suben a un taxi y dicen:
"Vaya por donde le parezca, no soy de acá y no conozco".
El taxista evalúa la situación, la ve muy fácil, no hay competencia, no hay resistencia, no hay desafío y desconfía.
Por las dudas, me lleva por donde me tiene que llevar.
Hay personas a las que entiendo y me aburren. Hay personas a las que no entiendo y odio. Generalmente prefiero a las segundas.
El amor incondicional dura un tiempo. El otro también.
Pensar es inventar.
El que se abriría el pecho con un abrelatas y le daría de comer su corazón al gato, ama a su gato.
Hay sueños sinceros, mucho más reales que la realidad. Dormir es vivir es silencio.
Cuando uno confía en el otro, generalmente las cosas salen bien. Yo soy de las que se suben a un taxi y dicen:
"Vaya por donde le parezca, no soy de acá y no conozco".
El taxista evalúa la situación, la ve muy fácil, no hay competencia, no hay resistencia, no hay desafío y desconfía.
Por las dudas, me lleva por donde me tiene que llevar.
Hay personas a las que entiendo y me aburren. Hay personas a las que no entiendo y odio. Generalmente prefiero a las segundas.
El amor incondicional dura un tiempo. El otro también.
jueves, 23 de julio de 2009
El ángel ineficiente.
Muchas veces nuestros deseos caen en manos de un ángel, que se aparece en forma de paloma gris, absolutamente irreconocible junto a otras miles de palomas grises. Sus intenciones son buenas y sinceras, pero su capacidad deja bastante que desear.
Se apura por cumplir y nos hace enamorar de la persona equivocada, se queda dormido y nos deja esperando una oportunidad, se distrae y nos regala un sueño ajeno, se olvida y nos reencuentra con alguien que no debíamos volver a ver.
Más se esfuerza, más la embarra.
Hace mucho, otro ángel le dijo: No hay desgracia más presente que esa que más tratamos de evitar.
Se apura por cumplir y nos hace enamorar de la persona equivocada, se queda dormido y nos deja esperando una oportunidad, se distrae y nos regala un sueño ajeno, se olvida y nos reencuentra con alguien que no debíamos volver a ver.
Más se esfuerza, más la embarra.
Hace mucho, otro ángel le dijo: No hay desgracia más presente que esa que más tratamos de evitar.
lunes, 20 de julio de 2009
Hellman II
Pragmático. Controvertido. Provocativo. Audaz. Ese es el perfil de Hellman, un filósofo que somete el pensamiento a la acción. Hellman es el ideólogo que acuñó la frase “Las palabras modifican al cuerpo y el cuerpo modifica al mundo”. Con este enunciado abrió el “Encuentro Internacional de Pensadores” en Budapest, en 1997 y luego declaró: “Con esta expresión quiero separarme de los pensadores que se masturban con sus ideas estériles y que sólo realizan un mestizaje de conceptos complejos, que gustan de seguir complejizando, para alcanzar un climax intelectual e impresionar a la primer botinera que se les cruce en una barra de boliche. Yo, pienso para cambiar al mundo, giles”.
De esta manera se consagró como filósofo de la acción y de paso se ganó millares de enemigos. Pero eso no le impidió publicar un paper en la revista Science titulado: “Sobre las diferencias entre una Reserva Natural y Disneylandia”. Con la ironía ácida que lo caracteriza, se dirige a los gobernantes latinomericanos que pretenden la aceptación de ciertos segmentos de la sociedad proponiendo proyectos aspiracionales que conmueven a los “wannabe”, es decir, a los que toman como modelo a Estados Unidos, imitando los pormenores más superficiales de esta sociedad. Los “Protogringos”, como él los llama, comenzaron pretendiendo emular un Central Park en una ciudad capital de Latinoamérica. Otros poblados del mismo país inflaron las demandas y así Santa Rosa de Tastil, en Salta, exige una pista de patinaje sobre hielo como la del Rockefeller Center, Cañuelas quiere un obelisco, pero no como el de Capital Federal, sino como el de Washington, Villa Elisa muere por un monumento a Lincoln, Pujato presiona por tener un rancho Neverland como el de Michael y Atocha, en Usuahia, quiere algo como el Cañón del Colorado.
El Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, desafió a Hellman a un debate televisivo para que responda por qué ataca las políticas de los países en desarrollo, a lo que Hellman respondió: “Porque me hacen cagar de risa”.
Frontal. Bestial. Sin límites. Sin barreras. Así es Hellman. Así lo queremos.
De esta manera se consagró como filósofo de la acción y de paso se ganó millares de enemigos. Pero eso no le impidió publicar un paper en la revista Science titulado: “Sobre las diferencias entre una Reserva Natural y Disneylandia”. Con la ironía ácida que lo caracteriza, se dirige a los gobernantes latinomericanos que pretenden la aceptación de ciertos segmentos de la sociedad proponiendo proyectos aspiracionales que conmueven a los “wannabe”, es decir, a los que toman como modelo a Estados Unidos, imitando los pormenores más superficiales de esta sociedad. Los “Protogringos”, como él los llama, comenzaron pretendiendo emular un Central Park en una ciudad capital de Latinoamérica. Otros poblados del mismo país inflaron las demandas y así Santa Rosa de Tastil, en Salta, exige una pista de patinaje sobre hielo como la del Rockefeller Center, Cañuelas quiere un obelisco, pero no como el de Capital Federal, sino como el de Washington, Villa Elisa muere por un monumento a Lincoln, Pujato presiona por tener un rancho Neverland como el de Michael y Atocha, en Usuahia, quiere algo como el Cañón del Colorado.
El Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, desafió a Hellman a un debate televisivo para que responda por qué ataca las políticas de los países en desarrollo, a lo que Hellman respondió: “Porque me hacen cagar de risa”.
Frontal. Bestial. Sin límites. Sin barreras. Así es Hellman. Así lo queremos.
miércoles, 15 de julio de 2009
Hellman, el filósofo verde.
Cada vez que se habla de la depredación de los recursos naturales o el abuso hacia otras formas de vida, la visión se tiñe de discursos apocalípticos que no hacen más que generar, lejos de la conciencia, el rechazo de las masas.
El filósofo alemán contemporáneo, Eric Hellman, comienza haciendo una división meticulosa entre “masas finas”, quienes tienen la preparación intelectual y la sensibilidad espiritual para comprender la gravedad de los acontecimientos y las “masas secas”, aquellos cuya realidad económica y su lucha diaria por la supervivencia no les permite reflexionar a largo plazo y mucho menos preocuparse por qué carajo le pasa al Tatu Carreta.
Hellman da clases en la Universidad Nacional de Berlin y se caracteriza por las demostraciones prácticas de lo que intenta transmitir. Hellman cree que la educación ambiental pasa por la experiencia concreta, por la sensación real de una consecuencia inminente. Así , en una ocasión, durante dos horas y media de clases pidió a sus alumnos que escupan hacia arriba y luego propuso un momento de introspección diciendo solamente: “¿vieron?”. De esta manera demostraba cómo cada acto de la humanidad tiene resultados sobre la humanidad. Hellman es un convencido de que la única forma de interiorizar un mensaje, es produciéndolo, elaborando una reflexión propia.
En su libro: “Estamos rompiendo todo” parte de la idea de que el hombre, como sujeto cultural y social es un idiota y en su último libro “¿Qué gracia tiene pisar pollitos?¨habla de las injusticias practicadas a nuestros hermanos animales.
Sus detractores lo acusan de tener un lenguaje duro, poco académico y un mensaje simplista, pero para Hellman el Planeta Tierra no tiene tiempo para huevadas y en la prestigiosa revista Ciencias Sociales Today publicó su escueta respuesta a quienes lo defenestran: “Me cago en todos", rezaba el artículo que fue traducido a 25 idiomas.
Hellman es un filósofo hardcore y tiene un estilo varguardista revolucionario, pero eso jamás debería hacer sombra sobre su importante mensaje.
El filósofo alemán contemporáneo, Eric Hellman, comienza haciendo una división meticulosa entre “masas finas”, quienes tienen la preparación intelectual y la sensibilidad espiritual para comprender la gravedad de los acontecimientos y las “masas secas”, aquellos cuya realidad económica y su lucha diaria por la supervivencia no les permite reflexionar a largo plazo y mucho menos preocuparse por qué carajo le pasa al Tatu Carreta.
Hellman da clases en la Universidad Nacional de Berlin y se caracteriza por las demostraciones prácticas de lo que intenta transmitir. Hellman cree que la educación ambiental pasa por la experiencia concreta, por la sensación real de una consecuencia inminente. Así , en una ocasión, durante dos horas y media de clases pidió a sus alumnos que escupan hacia arriba y luego propuso un momento de introspección diciendo solamente: “¿vieron?”. De esta manera demostraba cómo cada acto de la humanidad tiene resultados sobre la humanidad. Hellman es un convencido de que la única forma de interiorizar un mensaje, es produciéndolo, elaborando una reflexión propia.
En su libro: “Estamos rompiendo todo” parte de la idea de que el hombre, como sujeto cultural y social es un idiota y en su último libro “¿Qué gracia tiene pisar pollitos?¨habla de las injusticias practicadas a nuestros hermanos animales.
Sus detractores lo acusan de tener un lenguaje duro, poco académico y un mensaje simplista, pero para Hellman el Planeta Tierra no tiene tiempo para huevadas y en la prestigiosa revista Ciencias Sociales Today publicó su escueta respuesta a quienes lo defenestran: “Me cago en todos", rezaba el artículo que fue traducido a 25 idiomas.
Hellman es un filósofo hardcore y tiene un estilo varguardista revolucionario, pero eso jamás debería hacer sombra sobre su importante mensaje.
jueves, 2 de julio de 2009
El hombre que ve el pasado.
Julio Amado Rosas nació en 1969 en Tilcara, Jujuy con un extraño don, la capacidad de ver el pasado. Para Julio es común acostarse a dormir la siesta y soñar con imágenes de hechos que ya sucedieron. Julio también aprendió a convivir con situaciones como, por ejemplo, estar mirando TV y que alguna noticia lo lleve, como por arte de magia, a un episodio remoto o no tan remoto.
En su barrio es famoso por esta facultad y más de una joven vecina se acerca a consultarlo sobre su vida amorosa (tema que siempre inquieta a las jóvenes) y él no hace más que recordarles todo lo que ellas ya han vivido con el simple consejo de que no lo repitan. Así se forman en su puerta largas filas de amantes con dudas, empresarios indecisos y hasta políticos de políticas inciertas.
Julio no hace más que repetirles las historias que ellos mismos contaron y estos, al escucharlas, sienten una verdadera revelación y se alejan enormemente agradecidos, dispuestos a cambiar su vida.
Hace algunos días llegaron científicos de la NASA para estudiar el curioso caso de Julio. Las cámaras térmicas revelaron que cuando Julio está teniendo conciencia de un hecho del pasado, presenta más actividad en la parte inferior del cerebelo y en el lóbulo frontal izquierdo. Además, se registró un leve sudor en sus manos y una casi imperceptible dilatación de sus pupilas.
Jhon Collins, un experto en TWDU, o sus siglas en español: CQNE (Cosas Que No Se Entienden) de la NASA afirma que es absolutamente incomprensible que un hombre expuesto al bombardeo mediático de información tenga la capacidad para tener un ratito para recordar y, en palabras de Jhon, “menos que menos para reflexionar”. Por eso, para conservar esta excepcional capacidad, van a retirar el cerebro de la cabeza de Julio y lo van a guardar en una cámara con la tecnología necesaria para mantenerlo en perfectas condiciones, ph, temperatura y oxígeno, precisamente controlados por microrobots solares, un invento reciente que, como todo lo demás, nos invita a seguir mirando al futuro, como si el futuro fuera ese.
En su barrio es famoso por esta facultad y más de una joven vecina se acerca a consultarlo sobre su vida amorosa (tema que siempre inquieta a las jóvenes) y él no hace más que recordarles todo lo que ellas ya han vivido con el simple consejo de que no lo repitan. Así se forman en su puerta largas filas de amantes con dudas, empresarios indecisos y hasta políticos de políticas inciertas.
Julio no hace más que repetirles las historias que ellos mismos contaron y estos, al escucharlas, sienten una verdadera revelación y se alejan enormemente agradecidos, dispuestos a cambiar su vida.
Hace algunos días llegaron científicos de la NASA para estudiar el curioso caso de Julio. Las cámaras térmicas revelaron que cuando Julio está teniendo conciencia de un hecho del pasado, presenta más actividad en la parte inferior del cerebelo y en el lóbulo frontal izquierdo. Además, se registró un leve sudor en sus manos y una casi imperceptible dilatación de sus pupilas.
Jhon Collins, un experto en TWDU, o sus siglas en español: CQNE (Cosas Que No Se Entienden) de la NASA afirma que es absolutamente incomprensible que un hombre expuesto al bombardeo mediático de información tenga la capacidad para tener un ratito para recordar y, en palabras de Jhon, “menos que menos para reflexionar”. Por eso, para conservar esta excepcional capacidad, van a retirar el cerebro de la cabeza de Julio y lo van a guardar en una cámara con la tecnología necesaria para mantenerlo en perfectas condiciones, ph, temperatura y oxígeno, precisamente controlados por microrobots solares, un invento reciente que, como todo lo demás, nos invita a seguir mirando al futuro, como si el futuro fuera ese.
jueves, 11 de junio de 2009
Cucarachofobia
Muchos estudiosos de la mente humana han investigado el fenómeno de la cucarachofobia. Este pequeño e inofensivo artrópodo despierta el pánico de muchas personas y las lleva a cometer actos irracionales con el fin de exterminarlos rápida y efectivamente. Sigmund Freud llegó a la conclusión de que de una madre sicótica, un padre paranoico y un hermano medio forro se da el caso de un individuo cucarachofóbico.
Lo cierto es que si bien existen estructuras familiares que pueden predisponer ciertas configuraciones psicológicas que exponen al sujeto a los episodios de cucarachofobia, también debemos considerar que estos insectos cuentan con algunas ventajas a la hora de atacar, a saber:
Efecto sorpresa: aparecen en los lugares menos esperados.
Velocidad: se mueven con una velocidad y asquerosidad inigualables.
Aspecto desagradable: parecen almejas diabólicas.
Aparte, a algunas, el mismísimo Lucifer les dio alas para poder volar directo a tu boca y las equipó con antenas para hundir en tu café con leche.
Qué es esa mancha en tu pared?
Lo cierto es que si bien existen estructuras familiares que pueden predisponer ciertas configuraciones psicológicas que exponen al sujeto a los episodios de cucarachofobia, también debemos considerar que estos insectos cuentan con algunas ventajas a la hora de atacar, a saber:
Efecto sorpresa: aparecen en los lugares menos esperados.
Velocidad: se mueven con una velocidad y asquerosidad inigualables.
Aspecto desagradable: parecen almejas diabólicas.
Aparte, a algunas, el mismísimo Lucifer les dio alas para poder volar directo a tu boca y las equipó con antenas para hundir en tu café con leche.
Qué es esa mancha en tu pared?
sábado, 30 de mayo de 2009
Cuentos de Terror
Un fogón, un pijama party, una noche sin luz en un casco de estancia o dentro un ascensor que dejó de funcionar son lugares o situaciones propicias para el relato de cuentos de terror. No falta quien inicia la oleada de historias con mitos más o menos conocidos, pero anónimos. A esto le sigue alguien que detalla algún episodio esotérico que le aconteció a un conocido de un conocido, para después recordar y compartir lo que le pasó a un amigo de un amigo. Hasta ahí, la mente cuerda se entretiene por el valor de las historias llenas de suspenso, intriga y adrenalina, pero mantiene la esperanza de que estos hechos no hayan sucedido nunca (por la falta de pruebas directas) y de que jamás nos tomarán como víctima. Hasta que, finalmente, se quiebra esa delgada capa de seguridad que nos separa del mundo del más allá cuando el menos esperado lanza un revelador: “Les voy a contar algo que me pasó a mí”. Y allí, el espontáneo protagonista, arroja la escena más escalofriante de todas. Un encuentro cercano del tercer tipo con la criatura más espeluznante, una persecución despiadada o una aparición de esas que dejaría a punto caramelo el corazón de cualquiera. Entonces, ¿es nuestro compañero un delirante o decidimos confiar en su salud mental y en su buen criterio para distinguir realidad de fantasía y de esa manera aceptamos la posibilidad del encuentro sobrenatural? Cualquiera de los dos casos es una aberración para la mente cuerda y ésta no logra salir de la encrucijada fácilmente. Si nuestro compañero es capaz de ver esos seres y conviven cerca de él, yo estoy cerca de él, yo estoy cerca de esos seres. Si nuestro compañero es un enajenado o un enfermo mentiroso y consideramos, además, que es el contador de nuestra empresa y a quien encomendamos nuestros hijos cuando nos vamos de viaje, sigue representando un problema, más terrenal, pero no menos aterrador.
Tal vez en la próxima oportunidad, vos tengas algo que contar.
Tal vez en la próxima oportunidad, vos tengas algo que contar.
domingo, 17 de mayo de 2009
Déjàvuses
Déjà vu es una palabra francesa que significa “ya visto”. Es la clara sensación de haber vivido una situación, que generalmente es muy breve. Pero a veces nos da tiempo para predecir algunas cosas. Por ejemplo, una vez estaba en un restaurant y cuando se acercó el mozo, se disparó un momento que parecía repetirse al pie de la letra. Cada cosa sucedía al mismo instante en el espacio y en mi mente. Los dos hechos estaban rodando al mismo momento. La mesa estaba dispuesta de la manera en que tenía que estar, el mozo se paró donde tenía que pararse y la pequeña manchita en su camisa, también se hallaba en su sitio. Llegó el momento en que yo tenía que decir textualmente “un flan con dulce de leche”. Pero me detuve y esquivando al destino dije: “un mousse de chocolate”. Burlé un déjà vu y creo que allí se abrió un nuevo brazo en mis realidades paralelas. Estaba inaugurando un nuevo camino, absolutamente desconocido para el Cosmos. Tal vez la Verónica que vi en esa ventana instantánea hacia otra de mis vidas, la que pidió el flan, tal vez ella sea Paleontóloga y viva en Puerto Madryn o se haya recibido en Ciencias Políticas y esté tirando las cartas en una plaza de Villa Ballester.
Tal vez nos encontremos en alguna esquina.
Tal vez nos encontremos en alguna esquina.
viernes, 15 de mayo de 2009
Fantasmas
Un fantasma es el recuerdo de alguien que ya no es así. Alguien a quien no vemos por mucho tiempo y gustamos de recrear mentalmente. O alguien a quien vemos todos los días, pero ya no reconocemos.
viernes, 8 de mayo de 2009
El extraño caso del Emo que se fagocitó a sí mismo.
Felipe Rojas estaba cursando el primer año de Musicoterapia en la Facultad de Ciencias Prescindibles de Santo Tomé. Felipe era Emo y era profundamente sensible a los aconteceres del mundo. Sufría por el hambre en Africa, por la matanza de focas en Canadá, por el frío que hace en Rusia, por lo sucio que está el Riachuelo, porque aumentó la leche y porque a Majul lo cambiaron de horario en la radio.
Un día, le pareció poco Emo sufrir por las cosas por las que sufren todos y decidió sufrir sin motivos. Se encerró en su cuarto y, alejado de las miserias humanas mediáticas, se concentró en su propio sufrimiento. Pero, después de 45 minutos, se dio cuenta de que no estaba sufriendo tanto, que no tenía tantas angustias internas y eso empezó a atormentarlo. Era el hazmerreír de los Emos y eso que los Emos no se ríen. De pronto tuvo hambre y se focalizó en ese sentimiento. Quiso vivirlo intensamente, quiso sentir el estómago pegoteado, el vacío inconmensurable de sus entrañas, la soledad de sus vísceras, la acidez de sus jugos gástricos, el hambre voraz. Tan voraz que despertó una reacción biológica muy particular en los seres humanos. Sus células comenzaron a absorberse entre sí y este proceso lo consumió por completo en segundos.
Felipe estaba sufriendo cuando murió, por eso murió feliz.
Una absoluta deshonra, la última mancha que dejó Felipe en la bandera Emo.
Un día, le pareció poco Emo sufrir por las cosas por las que sufren todos y decidió sufrir sin motivos. Se encerró en su cuarto y, alejado de las miserias humanas mediáticas, se concentró en su propio sufrimiento. Pero, después de 45 minutos, se dio cuenta de que no estaba sufriendo tanto, que no tenía tantas angustias internas y eso empezó a atormentarlo. Era el hazmerreír de los Emos y eso que los Emos no se ríen. De pronto tuvo hambre y se focalizó en ese sentimiento. Quiso vivirlo intensamente, quiso sentir el estómago pegoteado, el vacío inconmensurable de sus entrañas, la soledad de sus vísceras, la acidez de sus jugos gástricos, el hambre voraz. Tan voraz que despertó una reacción biológica muy particular en los seres humanos. Sus células comenzaron a absorberse entre sí y este proceso lo consumió por completo en segundos.
Felipe estaba sufriendo cuando murió, por eso murió feliz.
Una absoluta deshonra, la última mancha que dejó Felipe en la bandera Emo.
viernes, 1 de mayo de 2009
Villa Folk
El Villa Folk está de moda en los salones europeos. Sociólogos y Antropólogos franceses están estudiando el fenómeno de las subculturas en los asentamientos alternativos de América del Sur, especialmente, Argentina.
Sin comprender exactamente la letra, podemos encontrar al Dr. Marchand Lacroix, alimentando colibríes en los jardines de su residencia de verano, mientras canta:
¨
Eh, yuta puto,
dame el reló,
la llanta, la gorrita
y Boquita campeón.
Todo liso, todo liso
o te quemo, oh, oh, oh.
Que escuela? Careta!
Me fumé a la maestra.
El Paco es mi viejo.
Vení Yanina,
acariciame el conejo.
Me voy a lo piquete,
agarro uno mango,
vení Martita,
tocame el charango.
A tu vieja me tumbo,
vó comete mi chumbo.
(letra y música de Plan V31)
Marchand habla perfecto inglés, alemán, un dialecto del chino, y flamenco, pero apenas entiende español, lo que le basta para rescatar algunos valores importantes de esta subcultura:
El amor por los animales y la música.
El respeto por la educación, recordando a una docente.
El romanticismo, apelando a los nombres de las amadas.
La figura del padre, español seguramente, en este caso.
Y la sensibilidad hacia el teatro, cuando hace alusión a la "careta".
Es una pena que sólo los eruditos extranjeros puedan apreciar la riqueza de este arte y comprender los delicados filamentos que mueven la sensibilidad de estos cantautores autóctonos.
Sin comprender exactamente la letra, podemos encontrar al Dr. Marchand Lacroix, alimentando colibríes en los jardines de su residencia de verano, mientras canta:
¨
Eh, yuta puto,
dame el reló,
la llanta, la gorrita
y Boquita campeón.
Todo liso, todo liso
o te quemo, oh, oh, oh.
Que escuela? Careta!
Me fumé a la maestra.
El Paco es mi viejo.
Vení Yanina,
acariciame el conejo.
Me voy a lo piquete,
agarro uno mango,
vení Martita,
tocame el charango.
A tu vieja me tumbo,
vó comete mi chumbo.
(letra y música de Plan V31)
Marchand habla perfecto inglés, alemán, un dialecto del chino, y flamenco, pero apenas entiende español, lo que le basta para rescatar algunos valores importantes de esta subcultura:
El amor por los animales y la música.
El respeto por la educación, recordando a una docente.
El romanticismo, apelando a los nombres de las amadas.
La figura del padre, español seguramente, en este caso.
Y la sensibilidad hacia el teatro, cuando hace alusión a la "careta".
Es una pena que sólo los eruditos extranjeros puedan apreciar la riqueza de este arte y comprender los delicados filamentos que mueven la sensibilidad de estos cantautores autóctonos.
miércoles, 29 de abril de 2009
Pestes del fin del mundo
Lloverán mosquitos con Dengue, los ríos se llenarán de saliva de gente con Gripe Porcina, el cielo se cubrirá del virus de la fiebre amarilla y pus brotará de los ojos de los pecadores.
Los alertas y las recomendaciones para superar este momento de pandemia no bastan, por eso, desde este humilde espacio pretendo colaborar con la higiene del pueblo brindando algunos consejos para mantener la salud:
Al despertar, hágase gárgaras con Lavandina pura, frote sus ojos con agua oxigenada y hunda sus manos en ácido sulfúrico, dos segundos y no más de dos segundos. Esto ayudará a remover las bacterias de la piel y de las mucosas y le dejará un agadable aroma a Pino del Monte.
Antes de comer, rocíe los alimentos con alcohol. Si no posee alcohol, use unas gotas de kerosene, encienda con un fósforo, deje arder por 5 minutos y luego coma sin preocupaciones.
No use trasportes públicos ni asista a eventos donde se congreguen más de dos personas, contándolo a usted.
Si le resulta práctico, puede aplicarse un enema de soda cáustica para obtener un efectivo lavaje intestinal.
Si tiene contacto directo con alguien infectado, ampútese inmediatamente la extremidad.
Sobre todas las cosas, mantenga la calma y confíe que, cuando la llame, una ambulancia llegará con celeridad a su hogar para asistirlo, siempre y cuando usted no sea el único ser con vida sobre la Tierra.
Los alertas y las recomendaciones para superar este momento de pandemia no bastan, por eso, desde este humilde espacio pretendo colaborar con la higiene del pueblo brindando algunos consejos para mantener la salud:
Al despertar, hágase gárgaras con Lavandina pura, frote sus ojos con agua oxigenada y hunda sus manos en ácido sulfúrico, dos segundos y no más de dos segundos. Esto ayudará a remover las bacterias de la piel y de las mucosas y le dejará un agadable aroma a Pino del Monte.
Antes de comer, rocíe los alimentos con alcohol. Si no posee alcohol, use unas gotas de kerosene, encienda con un fósforo, deje arder por 5 minutos y luego coma sin preocupaciones.
No use trasportes públicos ni asista a eventos donde se congreguen más de dos personas, contándolo a usted.
Si le resulta práctico, puede aplicarse un enema de soda cáustica para obtener un efectivo lavaje intestinal.
Si tiene contacto directo con alguien infectado, ampútese inmediatamente la extremidad.
Sobre todas las cosas, mantenga la calma y confíe que, cuando la llame, una ambulancia llegará con celeridad a su hogar para asistirlo, siempre y cuando usted no sea el único ser con vida sobre la Tierra.
domingo, 19 de abril de 2009
El hombre inspirado.
La voluntad del ser humano muchas veces encuentra fuerzas en expresiones artísticas, en actos heroicos, en calamidades burladas por el ingenio o la solidaridad o en el espíritu de aquel que sobrelleva una tortura con una sonrisa.
Las cosas más inesperadas pueden reverdecer nuestras esperanzas y hacernos encontrar un sentido a la existencia. Un mail con las fotos de un perro que camina en dos patas, superando con dignidad su falta de patas delanteras puede convertirse en una muestra de que la humanidad no está perdida, o al menos los canes no lo están. Esa sola cadena de mails nos puede hacer pensar: “la pucha que vale la pena estar vivo” y salir a la calle con cara de “se puede, loco, vamos”, mientras nos movemos con un rostro radiante que transparenta la fe en la humanidad, la confianza en el hombre, en el mismísimo creador de la cultura, en el sensible artífice de la música, el lenguaje y la escultura, este rostro hace que te choreen en el subte, pero esa sombra en el camino no hace más que iluminar la meta de que todos los hombres merecen ser elevados de la miseria y sus almas sensibles deben ser abrazadas por las emociones del arte, el atajo más efectivo hacia la grandeza del espíritu. Nada puede detener al que ha sido conmovido por el mail del perrito. Esa bravía de corazón será invencible, impenetrable, inquebrantable durante los 35 minutos que dura y nuestro héroe será capaz de resistir con una mueca de valor todas las afrentas que le depare el destino en ese lapso de tiempo. El hombre inspirado es el animal más temible, es el guardián más feroz de sus ideales y vela por sus sueños, como la leona guarda sus cachorros bajo su rugido. El hombre inspirado es la guadaña que abre paso en la oscuridad, es el viento que desgarra las nubes de la incertidumbre, es el pinche que perfora el brochette del sinsentido cósmico.
Si te llegó el mail del perrito, reenvialo.
Las cosas más inesperadas pueden reverdecer nuestras esperanzas y hacernos encontrar un sentido a la existencia. Un mail con las fotos de un perro que camina en dos patas, superando con dignidad su falta de patas delanteras puede convertirse en una muestra de que la humanidad no está perdida, o al menos los canes no lo están. Esa sola cadena de mails nos puede hacer pensar: “la pucha que vale la pena estar vivo” y salir a la calle con cara de “se puede, loco, vamos”, mientras nos movemos con un rostro radiante que transparenta la fe en la humanidad, la confianza en el hombre, en el mismísimo creador de la cultura, en el sensible artífice de la música, el lenguaje y la escultura, este rostro hace que te choreen en el subte, pero esa sombra en el camino no hace más que iluminar la meta de que todos los hombres merecen ser elevados de la miseria y sus almas sensibles deben ser abrazadas por las emociones del arte, el atajo más efectivo hacia la grandeza del espíritu. Nada puede detener al que ha sido conmovido por el mail del perrito. Esa bravía de corazón será invencible, impenetrable, inquebrantable durante los 35 minutos que dura y nuestro héroe será capaz de resistir con una mueca de valor todas las afrentas que le depare el destino en ese lapso de tiempo. El hombre inspirado es el animal más temible, es el guardián más feroz de sus ideales y vela por sus sueños, como la leona guarda sus cachorros bajo su rugido. El hombre inspirado es la guadaña que abre paso en la oscuridad, es el viento que desgarra las nubes de la incertidumbre, es el pinche que perfora el brochette del sinsentido cósmico.
Si te llegó el mail del perrito, reenvialo.
Algunas combinaciones de cosas que me hacen feliz.
Algunos hechos aislados que, aparentemente carecen de valor, pueden combinarse y encastrar armoniosamente para lograr experiencias altamente satisfactorias.
Por ejemplo, la lluvia se asocia perfectamente al programa “Grandes construcciones antiguas” de Natgeo y para coronar estas emociones intensas se pueden sumar medialunas con dulce de leche.
La lluvia también es un detonante de placer cuando comienza a caer el día que tengo clases de Biología y aún más de laboratorio, donde el mundo microscópico es el mejor refugio en una tarde de truenos.
Las sábanas recién lavadas, el olor a Sedal en el pelo y el shampoo de gato recién bañado es como un aerosol de Bosques de Lavanda para el alma.
El vino tinto, una amiga y un capítulo de Sex and the city.
Un libro nuevo, música de Edith Piaf y un café de Starbucks.
Un cumpleaños, dos kilos menos y una remerita para estrenar.
Un café con leche a la mañana y la sorpresa de que sobró torta del cumpleaños para desayunar.
¿Cuál es tu combo preferido?
Por ejemplo, la lluvia se asocia perfectamente al programa “Grandes construcciones antiguas” de Natgeo y para coronar estas emociones intensas se pueden sumar medialunas con dulce de leche.
La lluvia también es un detonante de placer cuando comienza a caer el día que tengo clases de Biología y aún más de laboratorio, donde el mundo microscópico es el mejor refugio en una tarde de truenos.
Las sábanas recién lavadas, el olor a Sedal en el pelo y el shampoo de gato recién bañado es como un aerosol de Bosques de Lavanda para el alma.
El vino tinto, una amiga y un capítulo de Sex and the city.
Un libro nuevo, música de Edith Piaf y un café de Starbucks.
Un cumpleaños, dos kilos menos y una remerita para estrenar.
Un café con leche a la mañana y la sorpresa de que sobró torta del cumpleaños para desayunar.
¿Cuál es tu combo preferido?
miércoles, 8 de abril de 2009
Criaturas subterráneas.
Debajo de la ciudad existe una comunidad de seres que se mueven como gusanos bajo la tierra. No son los mismos que están arriba. Parecen, pero no lo son.
Cuando una persona de hábitos considerados socialmente corrientes y aceptables se monta en las escaleras del subte de Buenos Aires emprende un viaje que lo transforma a cada centímetro de profundidad. El aire se enrarece de un tufillo espeso que, según las leyes a las que estamos acostumbrados, podemos explicarlo como el fruto del vapor humano condensado en el ambiente, pero en realidad debe tener una composición más compleja que afecta directamente al comportamiento de quienes entran en contacto con él. Así hallamos un mundo que funciona con sus propias leyes y entre sus habitantes es normal encontrar fanáticos que gritan sus convicciones, actores que montan espectáculos para públicos ausentes, cantantes con micrófono y todo, un joven cargando un maniquí y prometiendo que si le dan una moneda, revive, otro sacando fotos macro de los azulejos, alguien que lee poesías en alemán, en voz alta, por supuesto, otros que surfean en el medio del vagón para no tocar las barandas y hasta un señor de traje, pero descalzo. La gran mayoría se sumerge en el letargo y recién despiertan de su estado zombi cuando explotan en una gran estampida hacia la escalera de salida.
Como rara vez veo a estos seres en las calles, manejo dos teorías:1) que la luz de la superficie los modifica al evaporar los restos de vaho subterráneo o 2) que habitan permanentemente allí haciéndose pasar por pasajeros comunes.
Mirá bien dentro de los túneles. Lo que parecen sombras aleatorias, pueden ser ellos, lo que parece una mancha de humedad, seguro es una mancha de humedad.
Cuando una persona de hábitos considerados socialmente corrientes y aceptables se monta en las escaleras del subte de Buenos Aires emprende un viaje que lo transforma a cada centímetro de profundidad. El aire se enrarece de un tufillo espeso que, según las leyes a las que estamos acostumbrados, podemos explicarlo como el fruto del vapor humano condensado en el ambiente, pero en realidad debe tener una composición más compleja que afecta directamente al comportamiento de quienes entran en contacto con él. Así hallamos un mundo que funciona con sus propias leyes y entre sus habitantes es normal encontrar fanáticos que gritan sus convicciones, actores que montan espectáculos para públicos ausentes, cantantes con micrófono y todo, un joven cargando un maniquí y prometiendo que si le dan una moneda, revive, otro sacando fotos macro de los azulejos, alguien que lee poesías en alemán, en voz alta, por supuesto, otros que surfean en el medio del vagón para no tocar las barandas y hasta un señor de traje, pero descalzo. La gran mayoría se sumerge en el letargo y recién despiertan de su estado zombi cuando explotan en una gran estampida hacia la escalera de salida.
Como rara vez veo a estos seres en las calles, manejo dos teorías:1) que la luz de la superficie los modifica al evaporar los restos de vaho subterráneo o 2) que habitan permanentemente allí haciéndose pasar por pasajeros comunes.
Mirá bien dentro de los túneles. Lo que parecen sombras aleatorias, pueden ser ellos, lo que parece una mancha de humedad, seguro es una mancha de humedad.
martes, 7 de abril de 2009
El hombre que coleccionaba cajas
Coleccionar es parte de la rara utopía de lograr abarcar exhaustivamente alguna especie de algo. Es la ilusión de crear un micromundo con todo el espectro existente de un mismo objeto.
Charles Lambert atendía una gasolinería en el sur de Texas cuando el 3 de agosto de 1967 rodó por el piso y chocó contra su pie derecho una caja de galletitas de manteca “GrandCookies”. Quedó atrapado por sus colores, la tipografía, un dibujo de una abuela con batón sirviendo galletas recién horneadas a niños rubios de camisas cuadrillé sentados junto a una chimenea. La tomó del piso y pudo sentir un forro de tela, algo rugoso, al costado y la suavidad de una cinta de seda celeste que servía para cerrar la caja con un voluminoso moño.
Charles inmediatamente la guardó y desde ese momento comenzó a guardar todas las cajas que se cruzaban en su vida. Las que venían volando, las que eran desechadas por los demás, las que contenían las cosas que compraba, las que compraba simplemente por la caja. Charles admiraba cada particularidad de las piezas y se asombraba porque cada una contenía un vacío que, él decía, estaba impregnado del espíritu de la caja. Su esposa se fue con Billy, el mecánico de la cuadra y Charles pronto se vio en el dilema más grande de su vida. Tenía que comenzar a guardar sus cajas en cajas si pretendía llevar un catálogo preciso y ordenarlas según color, forma, contenido original, olor, textura, recuerdos que trae la caja, lugar de procedencia, etc. Entonces, cómo diferenciar las cajas de colección de las cajas contenedoras? Pronto decidió que todas las cajas debían ser parte de la colección y se apuró a coleccionar cajas que podían contener cajas. A esta altura la palabra caja, de tanto repetirla, había perdido el sentido y caja podía ser un pájaro, un grupo de música o un pantalón de moda.
Un día de verano, mientras dormía en el jardín, ya que había destinado cada centímetro de la casa a su colección, se volteó y con su brazo izquierdo aplastó parcialmente a una rana toro que malinterpretó ese azaroso movimiento y le orinó en ambos ojos dejándolo completamente ciego, Algunos del barrio comentaron: “quedó encerrado en su propia caja”. Otros del barrio sólo comentaban lo del mecánico.
Charles Lambert atendía una gasolinería en el sur de Texas cuando el 3 de agosto de 1967 rodó por el piso y chocó contra su pie derecho una caja de galletitas de manteca “GrandCookies”. Quedó atrapado por sus colores, la tipografía, un dibujo de una abuela con batón sirviendo galletas recién horneadas a niños rubios de camisas cuadrillé sentados junto a una chimenea. La tomó del piso y pudo sentir un forro de tela, algo rugoso, al costado y la suavidad de una cinta de seda celeste que servía para cerrar la caja con un voluminoso moño.
Charles inmediatamente la guardó y desde ese momento comenzó a guardar todas las cajas que se cruzaban en su vida. Las que venían volando, las que eran desechadas por los demás, las que contenían las cosas que compraba, las que compraba simplemente por la caja. Charles admiraba cada particularidad de las piezas y se asombraba porque cada una contenía un vacío que, él decía, estaba impregnado del espíritu de la caja. Su esposa se fue con Billy, el mecánico de la cuadra y Charles pronto se vio en el dilema más grande de su vida. Tenía que comenzar a guardar sus cajas en cajas si pretendía llevar un catálogo preciso y ordenarlas según color, forma, contenido original, olor, textura, recuerdos que trae la caja, lugar de procedencia, etc. Entonces, cómo diferenciar las cajas de colección de las cajas contenedoras? Pronto decidió que todas las cajas debían ser parte de la colección y se apuró a coleccionar cajas que podían contener cajas. A esta altura la palabra caja, de tanto repetirla, había perdido el sentido y caja podía ser un pájaro, un grupo de música o un pantalón de moda.
Un día de verano, mientras dormía en el jardín, ya que había destinado cada centímetro de la casa a su colección, se volteó y con su brazo izquierdo aplastó parcialmente a una rana toro que malinterpretó ese azaroso movimiento y le orinó en ambos ojos dejándolo completamente ciego, Algunos del barrio comentaron: “quedó encerrado en su propia caja”. Otros del barrio sólo comentaban lo del mecánico.
sábado, 21 de marzo de 2009
Que haremos esta noche Cerebro?
Tengo un plan para conquistar al mundo. Pronto se los revelaré. Por ahí alguno se engancha...
martes, 17 de marzo de 2009
La envidia.
Que el pasto del vecino parezca más verde es sólo una ilusión óptica producida por el tamiz de la envidia. Para quien sufre de este mal, el novio de la amiga siempre será más amable, la compañera de gimnasio siempre estará más flaca y el de la vuelta siempre pasará montado en un auto mucho mejor. Pero...¿existe la envidia sana? Si es así, podríamos decir que la envidia "enferma" es el deseo de que al de la vuelta se le caiga un descontrolado satélite ruso sobre el capot y la bola de fuego lo consuma a él y a su auto en segundos y de paso que las cenizas se vuelen al Riachuelo, que las partículas sean envenenadas y finalmente imploten. En cambio, la envidia "sana" sugeriría que sólo estacione atrás de una Ranger y ésta, sin querer, aplaste ese razante y brillante vehículo deportivo. La diferencia sólo está en la intensidad de la envidia, es una falacia que ésta se divida en buena o mala, como el colesterol.
El único remedio es ser conciente de que tampoco hay bien que dure 100 años y que el novio de la amiga puede ser muy amable, pero el desodorante lo abandona precozmente, que la del gimnasio será muy flaca pero es apenas inteligente como Bob Esponja, y al de acá a la vuelta, seguramente la madre lo abandonó de chiquito y cubre con ese auto el abrazo ausente.
Ah, me olvidaba, queridos lectores quería decirles que no nos volveremos a ver hasta el día 8 de abril ya que me voy de vacaciones a Hawaii. Los voy a llevar en mi corazón porque en mi valija no entra nada más.
El único remedio es ser conciente de que tampoco hay bien que dure 100 años y que el novio de la amiga puede ser muy amable, pero el desodorante lo abandona precozmente, que la del gimnasio será muy flaca pero es apenas inteligente como Bob Esponja, y al de acá a la vuelta, seguramente la madre lo abandonó de chiquito y cubre con ese auto el abrazo ausente.
Ah, me olvidaba, queridos lectores quería decirles que no nos volveremos a ver hasta el día 8 de abril ya que me voy de vacaciones a Hawaii. Los voy a llevar en mi corazón porque en mi valija no entra nada más.
viernes, 13 de marzo de 2009
Oh, Dios.
En nuestros días la aparición de Dios es bastante poco frecuente y digo esto como para no quitar totalmente el crédito a aquellos pocos que han dicho verlo o han manifestado escuchar al Todopoderoso, pero sin pruebas fehacientes que lo verifiquen, como un video en YouTube.
En cambio, antaño, los hombres interactuaban mucho más fluidamente con él y fue Moisés uno de los privilegiados que más se acercó al Santísimo. Dios no sólo le daba los mensajes que guiarían a la humanidad, sino que a veces se quedaba charlando. Después de lo importante, entretenía a Moisés con comentarios triviales y sacaba conversaciones de ascensor. Los pastores que a ocasionalmente escuchaban los diálogos, podían oír las risotadas de Dios comentando algún pecado obseno de alguien o cuchicheando sobre infidelidades del pueblo. Moisés siempre lo escuchaba con atención y con respeto, pero Dios también solía aparecérsele a Juan Rafael para entablar conversaciones. En un principio, Juan Rafael se conmovía hasta las lágrimas y se echaba al piso haciendo reverencias, con las manos en alto y la cara pegada al polvo. Dios hablaba con voz gruesa, solemne y decía frases dignas de ser conservadas para la posteridad. Pero después, buscaba cualquier excusa para empezar a hablar y Juan Rafael empezó a mirarlo sobre su hombro o directamente, le daba la espalda y lo dejaba a Dios hablando solo mientras él cocinaba o le daba de comer a los pájaros. En un momento Dios vio que estaba perdiendo autoridad y quiso recuperar su posición adoptando una actitud más severa. Entonces se puso serio y empezó a reprenderlo a cada rato. Juan Rafael no hallaba intimidad ni en sus pensamientos, a la primera elucubración impura, ya se tropezaba con Dios poniéndole mala cara. Relacionarse con una mujer era imposible, apenas apagaban la luz, se encendía una llama incandescente con los enormes ojos entrecerrados del Grandísimo, juzgándolo de antemano.
Jerónimo, que una vez andaba por ahí, le preguntó a Juan Rafael: ¿Qué es lo que le pasa a tu Dios? Y a Juan Rafael se le humedecieron los ojos y contestó: Está solo.
En cambio, antaño, los hombres interactuaban mucho más fluidamente con él y fue Moisés uno de los privilegiados que más se acercó al Santísimo. Dios no sólo le daba los mensajes que guiarían a la humanidad, sino que a veces se quedaba charlando. Después de lo importante, entretenía a Moisés con comentarios triviales y sacaba conversaciones de ascensor. Los pastores que a ocasionalmente escuchaban los diálogos, podían oír las risotadas de Dios comentando algún pecado obseno de alguien o cuchicheando sobre infidelidades del pueblo. Moisés siempre lo escuchaba con atención y con respeto, pero Dios también solía aparecérsele a Juan Rafael para entablar conversaciones. En un principio, Juan Rafael se conmovía hasta las lágrimas y se echaba al piso haciendo reverencias, con las manos en alto y la cara pegada al polvo. Dios hablaba con voz gruesa, solemne y decía frases dignas de ser conservadas para la posteridad. Pero después, buscaba cualquier excusa para empezar a hablar y Juan Rafael empezó a mirarlo sobre su hombro o directamente, le daba la espalda y lo dejaba a Dios hablando solo mientras él cocinaba o le daba de comer a los pájaros. En un momento Dios vio que estaba perdiendo autoridad y quiso recuperar su posición adoptando una actitud más severa. Entonces se puso serio y empezó a reprenderlo a cada rato. Juan Rafael no hallaba intimidad ni en sus pensamientos, a la primera elucubración impura, ya se tropezaba con Dios poniéndole mala cara. Relacionarse con una mujer era imposible, apenas apagaban la luz, se encendía una llama incandescente con los enormes ojos entrecerrados del Grandísimo, juzgándolo de antemano.
Jerónimo, que una vez andaba por ahí, le preguntó a Juan Rafael: ¿Qué es lo que le pasa a tu Dios? Y a Juan Rafael se le humedecieron los ojos y contestó: Está solo.
miércoles, 11 de marzo de 2009
Autoayuda: Hoy no voy a ser un hijo de puta.
“Sólo por hoy no voy a ser la mierda de persona que suelo ser. Soy feo, gordo, estúpido, pero no por eso haré padecer al resto de los seres vivos. Nadie tiene la culpa de que tenga cara de boludo. Hoy no voy a hacer cagadas manejando, no voy a estacionar en doble fila si hay lugar o doblar delante de una moto sin poner el guiño. No voy a colarme en el banco. No voy a cagar un vuelto. Voy a levantar el sorete de mi perro. Voy a esperar al vecino con la puerta del ascensor abierta, pero no voy a llamarlo y dejarlo abierto mientras me lavo los dientes. No voy a maltratar a nadie. No voy a pelearme con nadie por política, porque esos sí que son mucho más hijos de puta. Tampoco voy a pelearme por fútbol porque los jugadores ganan millones y no les importa nada más que su Mini Cooper y yo con mi triste sueldo me hago malasangre como un pelotudo. No voy a pelearme por religión, porque si en realidad hay un Dios, hay que recagarlo a palos por el mundo de mierda que hizo.
No voy a dañar a ningún animal. Porque, por más que no lo digan, sé que sufren y es de lacra humana no darse cuenta. Hoy voy a contener las ganas de prender fuego a las villas, a los negros, a los gorritas, a los motochorros, a los “paqueros”, a los toreros, a los dentistas, a los colectiveros, a los taxistas, a las vendedoras de boutique, a los que dicen “boutique” y a las pajeras que usan pieles. Hoy voy a tratar de que todo me chupe un huevo y desear, en silencio, que toda esta gente se termine matando sola y que se vaya todo a la mierda. El universo conspira a mi favor, no me rompan los huevos.
Hoy estoy en paz.”
El maestro Jet Lin de la Escuela Nacional de Tokio practica el AntiZen, un arte que busca encontrar el equilibrio interno liberándose, sincerándose, quitando las capas sociales que no dejan expresar libremente al ser. Jet inventó varios rituales que funcionaban de válvula de escape para las emociones negativas, pero fue Flavio Faucette quien aggiornó el método para las costumbres de occidente y escribió el libro de Autoayuda: “Soy un sorete, y qué?”.
Así rezaba el prólogo, una excelente lectura para comenzar el día.
No voy a dañar a ningún animal. Porque, por más que no lo digan, sé que sufren y es de lacra humana no darse cuenta. Hoy voy a contener las ganas de prender fuego a las villas, a los negros, a los gorritas, a los motochorros, a los “paqueros”, a los toreros, a los dentistas, a los colectiveros, a los taxistas, a las vendedoras de boutique, a los que dicen “boutique” y a las pajeras que usan pieles. Hoy voy a tratar de que todo me chupe un huevo y desear, en silencio, que toda esta gente se termine matando sola y que se vaya todo a la mierda. El universo conspira a mi favor, no me rompan los huevos.
Hoy estoy en paz.”
El maestro Jet Lin de la Escuela Nacional de Tokio practica el AntiZen, un arte que busca encontrar el equilibrio interno liberándose, sincerándose, quitando las capas sociales que no dejan expresar libremente al ser. Jet inventó varios rituales que funcionaban de válvula de escape para las emociones negativas, pero fue Flavio Faucette quien aggiornó el método para las costumbres de occidente y escribió el libro de Autoayuda: “Soy un sorete, y qué?”.
Así rezaba el prólogo, una excelente lectura para comenzar el día.
martes, 10 de marzo de 2009
Hablando de Roma...
Putarco fue un emperador romano caído en desdicha que gobernó algunos días entre los emperadores Trajano y Adriano. Putarco era amante de los juegos y destinó mucho de los impuestos municipales a embellecer los circos. En la arenas nunca faltaban las carreras de carros, los espectáculos teatrales y la exposición de animales salvajes. Pronto se entusiasmó con las competencias y halló su gran debilidad en las apuestas. Primero apostaba cristianos, mujeres, túnicas y no pasó mucho tiempo para que apueste acueductos, columnas o tierras del mismísimo imperio. Estaba descontrolado. Era un emperador valeroso, noble, honesto, pero tremendamente burrero.
Después de 7 días de gobierno, el pueblo se levantó en armas y Putarco sólo dijo: Apuesto a que no pasan de allí. Y perdió.
Esta noche, en la tanda, abramos una cerveza, calentemos un pedazo de pizza en el microondas y recordemos a Putarco como una persona que se equivocó y que lo volvería a hacer. Gracias Putarco por tu humanidad.
Después de 7 días de gobierno, el pueblo se levantó en armas y Putarco sólo dijo: Apuesto a que no pasan de allí. Y perdió.
Esta noche, en la tanda, abramos una cerveza, calentemos un pedazo de pizza en el microondas y recordemos a Putarco como una persona que se equivocó y que lo volvería a hacer. Gracias Putarco por tu humanidad.
viernes, 6 de marzo de 2009
El último.
No es el espíritu de este blog ser una bandera feminista, pero a raíz de algunos post, no pocas mujeres se han acercado a contarme sus experiencias decepcionantes con el sexo masculino y yo, cual Doctora del Corazón he recopilado con el fin de hallar un patrón de conducta. Los índices descubiertos son actitudes tan trilladas que hasta resulta aburrido enumerarlas , pero aunque las mujeres sepan cómo funcionan y cuáles pueden ser sus respuestas a ciertos estímulos, ellos evolucionan y siguen desarrollando adaptaciones que vuelven a sorprendernos.
Ya sabemos que son capaces de cancelar una cita para ir a jugar al fútbol, pero ¿la primera cita también?. Sí, inclusive la primera.
También sabemos que el efecto sorpresa para ellos es un área aún no descubierta, un espacio virgen en su experiencia. Son incapaces de estar atentos a las cosas que nos gustan y hacernos un regalo sorpresa para el cumpleaños, si es que nos regalan algo, si es que se acuerdan de nuestro cumpleaños. No es lo mismo que nos pidan que los acompañemos a elegir nuestro regalo, no señor, eso significa que no nos conocen lo suficiente y no son capaces de tomar una decisión acertada en nuestro nombre. Regalar algo equivocado tiene más valor que solicitar nuestro asesoramiento porque denota un mínimo esfuerzo por interpretar nuestros gustos. No importa si vienen con unos abridores de oro cuando jamás nos hicimos el agujerito en la oreja o si se aparecen con bombones después de comentarles de nuestra alergia mortal a los chocolates, importa el esfuerzo y como a focas de circo, hay que alentarlos y gratificarlos.
Las mujeres solemos tener un cerebro más rebuscado y podemos interpretar palabras o actos que para ellos, jamás tuvieron significado. Un episodio que nos puede llevar 2 horas de terapia, una reunión de urgencia con amigas, una tirada de cartas y una sesión de mesoterapia, cuando lo enfrentamos y decidimos hablarlo, él seguramente ya lo olvidó y después de la interrupción, seguirá mirando el partido como si nada.
También solemos premeditar hechos con la ilusión de hacerlos pensar determinada cosa. Por ejemplo, “hoy, en vez de llamarlo a las nueve, como quedamos, voy a llamarlo nueve y diez así no piensa que estoy entregada” o “directamente no lo llamo así me hago la interesante y me llama él”. No, no fantasiemos con que ellos “van a pensar” tal cosa porque hay una triste realidad: ellos no piensan, estas cosas lo único que logran es que pasemos toda la noche haciendo conjeturas cósmicas sobre porqué no llamó.
Como defensa de los herederos de Adán sólo puedo decir: no lo hacen con maldad, no están elaborando una estrategia para arruinarnos la vida, no existe entre ellos un complot para desilusionarnos día tras día, para decepcionarnos con sus olvidos, para desencantarnos con su indiferencia o para desalentarnos con su incomprensión. Simplemente, no se dan cuenta.
Dra. Amor, en su último post feminista.
Ya sabemos que son capaces de cancelar una cita para ir a jugar al fútbol, pero ¿la primera cita también?. Sí, inclusive la primera.
También sabemos que el efecto sorpresa para ellos es un área aún no descubierta, un espacio virgen en su experiencia. Son incapaces de estar atentos a las cosas que nos gustan y hacernos un regalo sorpresa para el cumpleaños, si es que nos regalan algo, si es que se acuerdan de nuestro cumpleaños. No es lo mismo que nos pidan que los acompañemos a elegir nuestro regalo, no señor, eso significa que no nos conocen lo suficiente y no son capaces de tomar una decisión acertada en nuestro nombre. Regalar algo equivocado tiene más valor que solicitar nuestro asesoramiento porque denota un mínimo esfuerzo por interpretar nuestros gustos. No importa si vienen con unos abridores de oro cuando jamás nos hicimos el agujerito en la oreja o si se aparecen con bombones después de comentarles de nuestra alergia mortal a los chocolates, importa el esfuerzo y como a focas de circo, hay que alentarlos y gratificarlos.
Las mujeres solemos tener un cerebro más rebuscado y podemos interpretar palabras o actos que para ellos, jamás tuvieron significado. Un episodio que nos puede llevar 2 horas de terapia, una reunión de urgencia con amigas, una tirada de cartas y una sesión de mesoterapia, cuando lo enfrentamos y decidimos hablarlo, él seguramente ya lo olvidó y después de la interrupción, seguirá mirando el partido como si nada.
También solemos premeditar hechos con la ilusión de hacerlos pensar determinada cosa. Por ejemplo, “hoy, en vez de llamarlo a las nueve, como quedamos, voy a llamarlo nueve y diez así no piensa que estoy entregada” o “directamente no lo llamo así me hago la interesante y me llama él”. No, no fantasiemos con que ellos “van a pensar” tal cosa porque hay una triste realidad: ellos no piensan, estas cosas lo único que logran es que pasemos toda la noche haciendo conjeturas cósmicas sobre porqué no llamó.
Como defensa de los herederos de Adán sólo puedo decir: no lo hacen con maldad, no están elaborando una estrategia para arruinarnos la vida, no existe entre ellos un complot para desilusionarnos día tras día, para decepcionarnos con sus olvidos, para desencantarnos con su indiferencia o para desalentarnos con su incomprensión. Simplemente, no se dan cuenta.
Dra. Amor, en su último post feminista.
Delitos sobrenaturales.
Así como existen fuerzas del más allá que obran por nuestro bien, también laten corazones etéreos de personajes malignos. Espíritus que dedican su tiempo eterno a saquear sueños, asesinar esperanzas, violar secretos y pegar chicles en el pelo. Entre estos seres temibles se encuentra el famoso ladrón que te quita lo bailado.
El atraco se manifiesta el día después de haber meneado las caderas al ritmo de Los Grosos. Nuestras piernas no sienten el cansancio, nuestro cerebro no repite una y otra vez los estribillos, no nos dan ganas de tararear y lo más escalofriante, no nos sobresalta absolutamente ningún recuerdo que repase la experiencia vivida. Este caco no deja pistas y en nuestros zapatos no aparece ningún signo de desgaste, ni siquiera un papel picado pegado en el taco.
Las consecuencias de este desvalije de memoria y de impresiones físicas son absolutamente insignificantes ya que la víctima no es ni siquiera conciente de lo que perdió, porque tiene la sensación de no haberlo tenido nunca. Esto llevó al ladrón que te quita lo bailado a una profunda frustración que lo derivó al psicoanalista. La terapia le llevará 25 años y cuando se recupere de esa crisis, ya se habrá olvidado para qué fue y tendrá que resolver nuevos bretes que pueden entretenerlo toda la eternidad. Una vez más, los analistas nos han librado de nuestras peores pesadillas. Gracias Sigmund.
El atraco se manifiesta el día después de haber meneado las caderas al ritmo de Los Grosos. Nuestras piernas no sienten el cansancio, nuestro cerebro no repite una y otra vez los estribillos, no nos dan ganas de tararear y lo más escalofriante, no nos sobresalta absolutamente ningún recuerdo que repase la experiencia vivida. Este caco no deja pistas y en nuestros zapatos no aparece ningún signo de desgaste, ni siquiera un papel picado pegado en el taco.
Las consecuencias de este desvalije de memoria y de impresiones físicas son absolutamente insignificantes ya que la víctima no es ni siquiera conciente de lo que perdió, porque tiene la sensación de no haberlo tenido nunca. Esto llevó al ladrón que te quita lo bailado a una profunda frustración que lo derivó al psicoanalista. La terapia le llevará 25 años y cuando se recupere de esa crisis, ya se habrá olvidado para qué fue y tendrá que resolver nuevos bretes que pueden entretenerlo toda la eternidad. Una vez más, los analistas nos han librado de nuestras peores pesadillas. Gracias Sigmund.
lunes, 2 de marzo de 2009
Pequeña reflexión y gran indignación sobre la publicidad machista
La publicidad está plagada de clichés machistas y mensajes denigrantes para las mujeres. Por ejemplo, las mujeres exitosas que nos muestran siempre son bellas, mientras que los hombres, pueden ser lánguidos, insignificantes y con cara de idiota, pero mientras usen Axe, ganan. En estos comerciales vemos claramente las diferentes exigencias de la sociedad en el plano físico, pero también podemos ver reflejados los intereses intelectuales o ambiciones que se le asignan al sexo femenino: parece que la mayor aspiración de las muchachas de hoy pasa por tener sus intestinos vacíos y las más codiciosas pretenden convertirse en "expertas antimanchas". Por Dios y la Virgen, ¿Qué deficiente mental querría ser un "experto antimanchas"?
Por otro lado, podemos ver a una mujer que elige un dentífrico y dice: "Si yo no cuido la salud de mi familia, quién lo va a hacer?" Qué cada uno se cuide solo, mogólica! Así generamos hordas de hombres inútiles que son incapaces de lavarse los dientes sin ayuda y alimentamos hijos dependientes, inservibles y ociosos.
Mujer, mujer, libérate de la tanda!!!
Por otro lado, podemos ver a una mujer que elige un dentífrico y dice: "Si yo no cuido la salud de mi familia, quién lo va a hacer?" Qué cada uno se cuide solo, mogólica! Así generamos hordas de hombres inútiles que son incapaces de lavarse los dientes sin ayuda y alimentamos hijos dependientes, inservibles y ociosos.
Mujer, mujer, libérate de la tanda!!!
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