Tu cuna es azul, para que tus sueños sean profundos.
Tiene 3 ositos colgando de un barral. Están quietos, en silencio, esperando el día en que puedas hamacarlos con tus manotazos divertidos o que juegues a rozarlos con tus pies de empanada.
Los ositos me miran. Yo los miro. Todo está en calma.
El aire pasa callado y sale por la ventana.
Como si el mundo entero estuviera esperando tu sonora presencia, la casa está más muda que nunca.
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